Crespo señaló que el capítulo judicial que acaba de abrirse es una etapa más de un camino complicado al que aspira como alcalde: la gratuidad para el usuario del tramo Lalín-Santiago, del mismo modo que ya tiene peaje en sombra el recorrido de Lalín a Ourense. No obstante, admite que por el momento es impensable pensar en que se lleve a la práctica de modo inmediato, por la caída de ingresos tanto en la administración central como autonómica: «Eu a Fomento esixíalle a reforma integral da N-525 entre Lalín e Ponte Ulla, hoxe o sigo pedindo, pero confórmome con que rebaixen a estrada na Laxe e fagan as aceras».
Traslada el mismo razonamiento a la Xunta, e indica que hace dos años se podía demandar la gratuidad, pero con los actuales recursos es impensable. Por eso apunta a un largo camino, en el que a corto plazo ve tres posibles reducciones de peaje: a través del contencioso planteado; con la rebaja que aplique la Xunta una vez le sea traspasada por Fomento; y una tercera vía, con la condonación del préstamo de 60 millones de Fomento a la concesionaria, que pretende se use para rebajar más las tarifas. Una opción harto complicada, puesto que Fomento pretende incluso que la Xunta le pague esos 60 millones para la cesión de titularidad.
Por su parte, el PPdeG insta a Fomento a que mientras no hay acuerdo para el traspaso -las negociaciones están congeladas- rebaje el peaje.