El PSOE utiliza sus armas en el gobierno con inauguraciones; el PP elevó el nivel de crítica a la gestión y el BNG busca su espacio. La vista, puesta en la moción y en 2011
03 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Silleda está inmersa en su precampaña electoral más larga. La mirada de los actores políticos tiene un doble horizonte: la inminente moción de censura y las elecciones municipales del 2011. Los partidos juegan sus bazas desde su posición actual para este combate fijado a dos asaltos. El PSOE, en el gobierno, con inauguraciones de obras, presentación de nuevos proyectos por todas las parroquias y desprestigiar al moción; el PP, desde la oposición a desgastar a los dirigentes municipales y a justificar la operación de recambio; el BNG, marcando territorio propio; y, los no adcritos en ese espacio del pasado del presente y del futuro dando y quitando. Todos en elecciones.
Esta carrera electoral se desató con fuerza desde todos los frentes cuando entró en la campaña la moción de censura. Unos buscan evitarla (PSOE), incluyendo manifestaciones; otros (PP) para reforzar la necesidad de llevarla a cabo, con ataques a la gestión municipal; y el BNG para posicionarse e impedir una partida a dos. Todos trabajando a corto plazo con la mirada puesta en las municipales del 2011.
El gobierno local suma en estos días varias inaguraciones. A la del auditorio de Bandeira, se le unió ayer la del teleclub de Escuadro. Desde el gobierno explican que durante las intervenciones tanto de la alcaldesa como del teniente alcalde en Bandeira fueron interrumpidos «en varias ocasións» por los aplausos de cerca de medio millar de personas. «Ver o respaldo dos veciños é o que nos anima a continuar e seguiremos traballando para demostrar que non nos importa nada máis que facer ben o traballo que se nos encomendou nas urnas», dice la alcaldesa, Paula Fernández. Además, está presentado proyectos para los nuevos planes y otros de reserva que, aunque finalmente no pueda desarrollarlos, pone listones y retos por doquier al gobierno entrantante. Con las inauguraciones posibilitadas por estar en el poder, desde el PSOE también inciden en el desgaste al PP. Primero dirigieron su mirada a los concejales, apelando a la coherencia y pidiéndole que siguieran el ejemplo de Mato de no apoyarla. Ahora, responsabilizando a la cúpula.
Pero el PP también está de lleno en esta batalla preelectoral. Después de incidir en la ingobernabilidad, han iniciado los ataques a la gestión realizada por los socialistas. El nivel de crítica alcanza elevados niveles, inusitados hasta ahora y que incluso sorprenden a parte de sus integrantes. Salvo en una cosa, Roucho está amortizado. Primero deshizo y ahora deja rehacer.
El BNG, como demostró en el pleno, no es ajeno a la batalla. Delimita su espacio tras estar sujetándose en los últimos meses. Ataques a la gestión municipal pero también con propuestas propias.
Los no adcritos, más discretos pero con el bastón de mando agarrado, apuntan la línea de nuevos tiempos para el centro-derecha silledense.
En este frenesí, cada uno de los actores principales parte desde posición diferente. Algunos, como Paula Fernández, queman las naves de futuro; otros, como José Fernández, hacen explotar sus últimos cartuchos; pero también hay quien arranca singladura de cara el 2011, cuando hay cita de nuevo con las urnas para los próximos cuatro años.