Suculento regreso al medievo

DEZA

Los organizadores de la Feira Franca instan a los miles de comensales a degustar bebidas y viandas, acomodándose a los usos y costumbres de la época

04 sep 2009 . Actualizado a las 10:07 h.

Nadie se atreve a dar una cifra de potenciales participantes en el gran espectáculo callejero de la Feira Franca, que arranca hoy y se prevé masiva como en anteriores ediciones. La mejor referencia es quizás la dimensión gastronómica de la fiesta.

Más de cuatro mil personas comerán y cenarán en las 220 mesas que asociaciones, grupos de amigos y familias enteras montarán en las rúas del centro histórico, en la avenida de Reina Victoria y en el parque de Las Palmeras. Y a esos comensales hay que añadir otros miles que acudirán a restaurantes, bares y mesones con menús especiales o que picotearán en los puestos del mercado medieval todo tipo de manjares.

La Feira Franca ha alcanzado un gran éxito en los diez años que lleva celebrándose y se le augura un gran futuro, no solo desde el punto de vista cultural y de la memoria histórica, sino como producto de atracción turística y oportunidad de negocio. En este sentido, el Concello insta a todos los hosteleros, comerciantes y ciudadanos en general a contribuir a mejorar la calidad del evento en todos sus aspectos ambientales.

Es incuestionable que la Feira Franca es también una fiesta gastronómica y ese es uno de los aspectos a cuidar, partiendo de la base de que la cocina es un arte relacionado directamente con la cultura de los pueblos y su evolución.

Basta seguir una guía editada por el Ayuntamiento sobre la dimensión gastronómica de la feira para evitar anacronismo a la hora montar las mesas y darse el gran banquete.

Los estudiosos del tema dan una serie de pautas a tener en cuenta, como que la Edad Media representa en la cocina una época de innovación, marcada por las grandes catástrofes de este período histórico, asolada por epidemias y luchas de graves consecuencias. El hambre y la escasez de recursos empujó a la población a buscar soluciones hasta entonces ignoradas, surgiendo así la utilización de las hierbas aromáticas, la sal y las especias, con el azafrán como elemento fundamental, para ablandar carnes y conservar pescados.

Orden de comidas

En el medievo, la gastronomía se caracterizaba por una búsqueda constante de sabores, colores y combinaciones. Entre los condimentos, el preferido era el trío (queso, azúcar y canela). Las carnes más habituales eran de cuadrúpedos y aves. El pescado cobraba protagonismo sobre todo en Cuaresma. La leche y los huevos eran utilizados para elaborar manteca, queso y cuajada. Y entre los productos vegetales, abundaban las legumbres, frutas, hierbas y raíces.

Otros alimentos comunes hoy en día y que proceden de América, como el tomate, la patata, la pimienta, el chocolate o el café, aún no eran conocidos en aquella época.

En el siglo XV y XVI el menú de los banquetes se organizaba alrededor del asado, plato central que era precedido y seguido de otros. Los comensales comenzaban por la fruta para preparar el estómago para manjares más copiosos. Después se servían ensaladas semejantes a las de hoy, seguidas de los platos con salsas, caldos y potajes, antes de llegar a la carne. Y para rematar leche de almendras, queso, dulces de frutos secos molidos o de yemas de huevo y azúcar.

En el montaje de una mesa medieval se deberían olvidar los platos y utilizar bollas de pan abiertas a la mitad a modo de cuenco para servir los alimentos. Pero si esto resulta complicado, se recomienda emplear vajillas de madera, barro o estaño. Tampoco se utilizaban los cubiertos y a menudo se compartía el vaso y el pan.

Las mesas se adornaban con diferentes motivos, sobre todo, de influencia religiosa.

Como sugerencia, hay una serie de recetas que se consideran idóneas para confeccionar el menú de una comida o cena medieval. Las olivas negras adobadas es una de ellas, igual que los espárragos al azafrán, las borekas o empanadillas, el cantón de sardellas (anchoas en salmuera), el jamón asado, el pescado en escabeche, el sopado o asado de carne al estilo árabe y el salmón con jengibre y salsa de vino tinto.