Cuarenta años de I+D educativo

DEZA

Lourdes celebra su aniversario con el orgullo de ser pionero en la docencia infantil de inglés y el reto del trilingüismo

26 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando el inglés era chino para los estudiantes de Infantil de los centros públicos de A Estrada, en el colegio Nuestra Señora de Lourdes ya era asignatura obligatoria. Las últimas 15 generaciones de estudiantes del CEIP estradense crecieron con el inglés en sus vidas. Las nuevas, avanzarán aún más firmes con el método americano que se ha implantado este año para los menores de ocho años. El secreto: clases más cortas pero más frecuentes.

El bendito I+D que recomiendan los expertos para salir adelante en el mercado global ha sido la seña de identidad del colegio Lourdes desde sus orígenes. El centro, que el pasado 11 de febrero ha cumplido 40 años, fue una apuesta personal y vital del actual director, Enrique Otero Fernández. La aventura comenzó con unas clases particulares que empezó a impartir con 18 años, cuando estudiaba Magisterio en Santiago. Entonces, el aula no superaba los siete metros cuadrados. Sin embargo, el número de alumnos fue aumentando y de los siete metros enseguida se pasó a los setenta. Pronto llegó el primer colegio como tal, en el número seis de la Rúa do Cruceiro, y pocos años después se construyó el actual edificio de Infantil y Primaria, en el número 32. Se inauguró con dos profesores y 15 alumnos. Hoy el colegio suma 305 alumnos y 27 trabajadores en plantilla, incluyendo el profesorado y el personal de limpieza y cocina. Además de compañeros, los trabajadores son casi una familia. Cuando en el 2000 fue preciso construir un edificio nuevo para Secundaria varios profesores se mojaron económicamente para hacer frente al crédito con el que se afrontó la importante inversión que supuso el centro de Santabaia de Matalobos, levantado en la parcela donde ya estaban las instalaciones deportivas.

Enrique Otero ya no recuerda cuántos estradenses se formaron en Lourdes -«quizás 2.000 o 2.500, no quiero mentir»- ni por qué bautizó con ese nombre al centro, pero está satisfecho con la trayectoria del colegio. Fue el primer y único colegio privado de A Estrada y es concertado desde el 74. Pese a la oferta pública, el colegio de Lourdes nunca ha tenido problemas de matrícula. ¿El secreto? «Un bune control sobre el trabajo del alumno, mucha información a los padres y seguimiento próximo a los estudiantes», explica Enrique Otero. Además, el centro oferta un amplio abanico de actividades extraescolares: desde teatro y música hasta informática o técnicas de estudio.

El sueño de Otero es convertir Lourdes en un centro trilingüe español-gallego-inglés. Lo ve lejano todavía, pero toda revolución tiene un origen.