El nuevo consistorio, la obra más damnificada en Lalín

La Voz

DEZA

Proinsa -Seixo e Inyeuropa eran las dos empresas principales del grupo junto a la matriz Proinsa- desarrollaba proyectos en toda España, e incluso en países como Costa de Marfil. Dentro de Lalín, el proyecto más emblemático era la nueva casa consistorial. Los trabajos se desarrollaban en UTE entre Proinsa y Fomento de Construcciones y Contratas, y el proceso concursal conllevó la paralela paralización a mediados de marzo del edificio, la obra más damnificada en la zona por el proceso concursal.

El alcalde José Crespo realizó una intensa labor negociadora con los administradores concursales para desbloquear el traspaso accionarial del 100% de la UTE a FCC, de manera que a principios del mes de enero se retomaban unos trabajos, que sin embargo, van más lentos que lo marcado en el cronograma comprometido por FCC. Así por ejemplo, marcaba el inicio de las cubiertas del consistorio en febrero: un mes después, ni siquiera la estructura ha llegado a su altura, y permanece igual que en marzo del 2008. En las últimas semanas, el portalón de acceso a las obras permanece cerrado en horario laboral: fuentes municipales admitieron que al verlo preguntaron el motivo, y la explicación que transmiten es que los obreros están construyendo la escalera interior del edificio y por eso no se aprecian los trabajos desde fuera.

El consistorio fue, sin duda, la obra más damnificada en Lalín, donde otros proyectos de Proinsa no llegaron prácticamente ni a serlo, como un complejo residencial en la esquina de Joaquín Loriga con la calle Molinera, solar que pasó a Caixanova, una de las entidades acreedoras.

Por otra parte, un grupo de empresarios con deudas pendientes había constituido una asociación para tratar de continuar adelante con obras de Proinsa, Seixo e Inyeuropa: la coruñesa Ageco logró de esta forma cuatro obras públicas en Ribeira. Ahora deben esperar a la resolución judicial, que sitúa como acreedores -junto a los trabajadores- a entidades bancarias, Hacienda, Seguridad Social y proveedores, que podrían ver reducidos sus cobros al 40% de la deuda.