Los representantes municipales afirmaron ayer que el Concello no permitirá que los vendedores le impongan el precio que quieren pagar. Román Rodríguez explicó que «é difícil negociar con cen persoas a porta», refiriéndose a la reunión de ayer y señaló que «a outra parte ten unha postura inflexible». Indicó que era posible llegar a acuerdo estableciendo algún mecanismo de compensación porque _aseguran_ la subida está fijada en una ordenanza aprobada por el pleno y hay que cumplirla. Rodríguez señaló que los feriantes se quejaron de la crisis y la bajada de ventas y dijo que «o 100% sona moito, pero dividido por os días de feira son cantidades que non ameazan a viabilidade do seus negocios» y que se partía de cantidades modestas.
Por su parte el alcalde, José Crespo, afirmó que «o que a mín máis me preocupa é o comercio de Lalín máis que os ambulantes» y opina que «a suba é razoable» indicando que «se os ambulantes venden menos, venderá máis o comercio de Lalín». Resaltó que «estaríamos encantados de chegar a acordo con eles, pero non van a impor nada, o que non lle conveña que non veña». Los feriantes apuntaron que el Concello les propuso «que ahora paguemos el doble y en septiembre tengamos otra reunión». La contestación fue que no aceptan que les sigan mareando y «con ruedas de molino no comulgamos».