18 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Para Beiras García, la lejanía de la Corte y Europa, y también otras circunstancias como disponer de «una piedra muy especial» como el granito, hizo que el barroco compostelano fuera «diferenciándose rápidamente del barroco que se hacía en Salamanca, en la Corte de Madrid o en Sevilla». Y lo define, entre otras características, la ausencia de ornamentación referida a la naturaleza, como angelitos o racimos de uva, en cuyo lugar figuran formas geométricas, determinadas por rectas y curvas y placas o volutas planas.