La familia estradense que sobrevivió a un incendio en el que perdió su casa-tráiler prepara su realojo pensando en cambiar su Nube de feria por una vida más sedentaria
09 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La familia Ferrero-Castro volvió a nacer la madrugada del 29 de octubre en un incendio que consumió en llamas su vivienda-caravana. Después de haberse acercado tanto al abismo, su visión de la vida ha cambiado.
Francisco Ferrero y Marisa Castro eran feriantes convencidos y orgullosos propietarios de una atracción de feria en la que todos los adolescentes han montado. La Nube era su medio de vida y su hogar una caravana de doce metros de largo. En verano, peregrinaban de pueblo en pueblo siguiendo el calendario de verbenas y cambiando fichas por euros. En invierno, el furor festeiro decae y el negocio con él, así que la familia aparcaba el tráiler en Figueroa, el padre trabajaba en la construcción y los tres hijos de la familia asistían normalmente al colegio. El pequeño se llama Iván y tiene tres años, el mediano es Quico, de ocho, y la mayor Carla, que devora libros por las noches y siempre ha tenido claro que quiere ser médica. O diseñadora de moda, en su defecto. Los tres han crecido entre bocinas de feria y gritos de júbilo y han hecho amigos en todos los pueblos gallegos. Como sus padres, adoran la verbena. «Os mellores amigos fanse por aí adiante. Cando chegamos a un pobo sempre temos alguén esperándonos», cuenta Marisa.
Pese a ello, la familia se está planteando echar el ancla a su existencia y cambiar la magia de la vida nómada por la seguridad de la sedentaria. El problema no es sólo económico. En el incendio, la familia perdió su vivienda, sus ahorros del verano, su perro y todas sus pertenencias. La Nube y la cabeza tractora del remolque se salvaron porque estaban estacionadas lejos de la caravana. Para volver a las ferias, la familia necesita una nueva caravana. Por el momento no tiene un duro para comprarla, pero le sobran ofertas de préstamos. Los Ferrero son una conocida familia de feriantes, pero ahora casi todos los miembros del clan han dejado el negocio y tienen caravanas para dejarles a Francisco y a Marisa.
Pero la cuesión es otra. Padres e hijos tienen miedo a volver a meterse en una caravana. «Antes deixabamos ós fillos solos moitas horas cando estabamos polas festas, pero agora temos medo a deixalos un minuto, aínda que sea nunha casa», explica Francisco Ferrero. Los niños tampoco quieren saber nada del tráiler-vivienda. No han querido volver a la parcela de Figueroa donde reposa el esqueleto de su antiguo hogar y no quieren saber nada de caravanas. Les asusta el fuego y la madera.
Desde que se produjo el accidente, la familia vive en Souto de Vea con los padres de Francisco Ferrero. Es una solución temporal. «Somos moitos para meternos alí», explican Francisco y Marisa al tiempo que agradecen los múltiples apoyos que han recibido hasta el momento. Cáritas les ha proporcionado la ropa y los alimentos para cubrir las necesidades básicas tras el incendio y el Concello de A Estrada y los vecinos de Couso les han ofrecido realojo en la antigua casa-escuela de la parroquia. Por el momento no está habitable, pero el gobierno local le ha puesto ya luz y agua y la familia empieza a verla como su hogar, aunque la pintura esté desconchada, el tejado filtre agua y el frío sea considerable. «Eso ten solución», constatan.
Francisco Ferrero espera impaciente el alta médica por las quemaduras que sufrió en el incendio para volver a subirse al andamio y empezar una nueva vida tocando tierra.