El consistorio de Lalín ve pasar su plazo de remate con la obra parada

DEZA

Esta semana se cumplieron los 26 meses de ejecución con que se adjudicó el edificio, con la estructura a medias y sin obreros pese al paso de acciones de Proinsa a FCC

05 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El 27 de julio del año 2006 se producía el inicio oficial de las obras del nuevo consistorio de Lalín. La UTE FCC-Proinsa arrancaba unos trabajos para los que su oferta era la única que cumplía las condiciones del pliego del concurso, rebajando ligeramente el coste -de 9,8 millones a 9,7- y dejando el plazo de ejecución en 26 meses: de cumplirse lo que aquella oferta recogía, el consistorio debiera estar recién terminado.

La situación es, sin embargo, bien distinta. No solo porque en el Concello lalinense -como en la práctica totalidad de administraciones públicas- los plazos de ejecución de obras se fijan para ser saltados con numerosas prórrogas, sino porque en este caso los trabajos continúan paralizados desde mediados del mes de marzo. Cuando se cumple un mes de la aprobación por parte del pleno del paso de las acciones de Proinsa a FCC, la estructura del nuevo consistorio continúa a medias y totalmente vacía de obreros. Los flecos a los que aludía el gobierno municipal que debían pulir los administradores concursales se están prolongando en el tiempo, y el solar continúa sin actividad.

Si en el plano temporal la realidad se encargó de desautorizar la oferta ganadora del concurso de construcción del consistorio, en lo económico la situación no fue mucho mejor. De esta forma, un año y medio después del inicio de las obras -en diciembre del pasado año-, llegaba la demanda de un reformado para incrementar en un 20% el coste de los trabajos, hasta alcanzar los 11,6 millones de euros. Su posterior aprobación supuso ampliar también en cuatro meses el plazo de ejecución: pasaba así a finales del 2008, o inicios del 2009. Tampoco se cumplirá.

Pero quedan tres años hasta las siguientes municipales: si Crespo llega a mayo del 2011 instalado en el nuevo consistorio, es probable que los vecinos-electores olviden los retrasos. Seguro que el gobierno local no prevé una circunstancia distinta, porque eso sí que resultaría imposible de justificar.