El Auditorio Municipal de Lalín se quedó pequeño para acoger a todos los vecinos y amigos de Xosé Cuíña Crespo que respaldaron el homenaje póstumo tributado al político de Prado. Gente de Lalín y de Galicia que, sin distinción de filiación política, aplaudieron el nombreamiento de Xosé Cuíña como Fillo Predilecto de Lalín, a título póstumo, y la dedicatoria de una avenida, un vial con una especial significación en su trayectoria política: fue la primera gran obra que acometió al llegar a la alcaldía en la primera corporación democrática.
Los actos se iniciaron en el Auditorio. El alcalde José Crespo ejercía de anfitrión con las autoridades y vecinos que iban llegando, junto a Ramón y Eladio Cuíña. Una lista en la que se incluyen Gerardo Fernández Albor, Manuel Abeledo, José Luis Baltar y su hijo, empresarios como Antonio Campo o José María Farto, el obispo Quinteiro Fiuza, alcaldes de la zona, el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, junto con los vicepresidentes Durán y Sotelo, y dirigentes del PP: Alfonso Rueda, Núñez Feijoo, Ana Pastor y Gustavo de Arístegui -que llegó a mitad del acto-; la Xunta estuvo representada por Manuel Varela Flores, director xeral de Relacións Parlamentarias; acudieron también los portavoces de PP -Ruiz Rivas- y PSOE -Ismael Rego-, y estuvieron la secretaria xeral de Igualdade, Carme Adán (BNG), y el delegado de Educación, Cristóbal Fernández, y concejales de la corporación lalinense de todos los partidos.
La viuda, María del Carmen Aparicio, llegó acompañada por sus dos hijos, Rafael y María, poco antes de la hora prevista para el inicio del acto: el aforo del Auditorio -cerca de 500 plazas- estaba completamente aborratado, con gente de pie en los pasillos y en las puertas.
Tras las intervenciones en recuerdo de Xosé Cuíña, la banda de Lalín comenzó un concierto en su honor, que abrió con el pasadoble Ponteareas , uno de los favoritos del político de Prado, con La leyenda del beso .
Pasadas las 22 horas, la comitiva se desplazó a la circunvalación. Su viuda, sus dos hijos y sus tres nietos, descubrieron una placa de bronce: la de la Avenida Xosé Cuíña, que será según José Crespo «a mellor avenida de Lalín: a mellor rúa do pobo para un dos máis grandes homes que deron estas terras». Y la Marcha do Antigo Reino de Galicia puso fin a los actos en un emotivo y lluvioso día.