«Queremos que el vino no figure en la ley de drogas»

DEZA

El bodeguero advierte que la ley afectaría también a la Festa do Albariño

20 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El anteproyecto de Lei Integral en Materia de Drogas e outros Trastornos Adictivos que prepara la Xunta se ha encontrado con la oposición frontal de las empresas del sector vitivinícola. Juan Gil, presidente de la Asociación de Empresarios Bodegueros de Galicia, lo tiene claro: el vino de calidad no puede equipararse a los alcoholes de más graduación y a drogas duras como la cocaína o la heroína.

-Ustedes se oponen a la normativa sobre drogas que pretende la Xunta. ¿Por qué?

-Bueno, de la lectura del propio borrador del anteproyecto de ley se deduce nuestra postura. En la exposición de motivos se dice que el vino es un elemento que está incardinado en la cultura popular gallega y que es el sustento de miles de familias y admite que la Xunta ha concedido importantes ayudas económicas para la mejora de la viticultura. El documento también asume que el vino, especialmente el de calidad, no se asocia a conductas de consumo no moderado y que no influye en fenómenos como el del botellón. Y, sin embargo, nos meten en el mismo saco que drogas como la cocaína, la heroína o las pastillas. El vino es un elemento fundamental de nuestra cultura occidental, pero estos señores forman parte de un gobierno intervencionista y que nos está todo el día diciendo lo que tenemos que hacer. Eso sí, la propia Xunta por un lado demoniza al vino y por otro vuelca importantes recursos económicos en la viticultura, para la mejora de la calidad del vino o para la construcción de bodegas. Es una pura contradicción.

-¿No le parece que hay mucho cinismo en todo lo que rodea al consumo de alcohol?

-Sí, efectivamente. Nosotros somos muy respetuosos con todo lo que sea controlar el consumo excesivo, pero es que ese problema no tiene nada que ver con el vino de calidad. La pregunta es ¿entonces, por qué la ley quiere meternos en el mismo saco? La verdad es que estamos preocupados porque si se aprueba una ley como esta, una actividad como la nuestra, buena, milenaria y prestigiosa, se va a convertir en algo sospechoso.

-¿Y qué se está haciendo en los países de la Unión Europea al respecto?

-Bueno, en Francia hay una ley que es tremenda. Muy intervencionista. Pero no debemos mirarnos en el espejo de la gente que hace las cosas mal. No hay porqué seguir esa ola de intervencionismo. Hay que buscar la raíz del problema, que está en las drogas duras, en las pastillas y en que cierren las tiendas de 24 horas donde los chavales compran bolsas ya preparadas para hacer el botellón. Nosotros creemos que estamos haciendo una buena labor para la sociedad, que demanda el consumo de vino de calidad para festejar, para disfrutar de la buena gastronomía y porque está en la esencia de nuestras costumbres.

-De entrar en vigor la ley, ¿tendría consecuencias para las bodegas?

-Sí, nos van a convertir en sedes sospechosas pues nuestra actividad estará en entredicho.

-Se habla incluso de que no podrá haber visitas escolares a las bodegas, que habrá que cerrar páginas web o que la Festa do Albariño se verá afectada.

-Es así. La Festa do Albariño pues tendrá que autorizarla el Concello y hacerse responsable de que no puedan acudir al recinto menores de edad que no vayan acompañados de sus padres. Está claro que afectará a todas estas cosas.

-Esta es la tercera vez que se intenta aprobar una normativa similar. ¿Por qué tienen los bodegueros que estar constantemente autojustificándose?

-También nosotros nos lo preguntamos. Yo no me creo que en la Xunta todo el mundo piense así, lo que pasa es que hay personas que, por lo que han pasado en su vida, han visto una serie de cosas que les han afectado más y se creen en la obligación de hacer que todos llevemos una vida más sana. Bueno, lo que ellos creen que es sano, porque está demostrado que el consumo moderado de vino es bueno para la salud. Yo a esta gente les pido que nos dejen en paz y que arreglen los verdaderos problemas que hay.

-La normativa, al ser autonómica, les colocaría en desventaja con otras bodegas españolas ¿no?

-Evidentemente. Se dará la circunstancia de que, por ejemplo, La Voz de Galicia no podrá publicar anuncios de empresas del vino, pero sí La Vanguardia de Barcelona.

-¿Y cree usted que habrá bodegas que cierren?

-No, no, no. No creo que el no poder hacer publicidad implique ese tipo de consecuencias. Lo que pasa es que a medio y largo plazo sí nos puede perjudicar en el concepto que la gente pueda tener del vino y de los bodegueros. Pero es una auténtica contradicción. Hace años, en EE.?UU. el beber vino estaba mal visto y ahora que les hemos convencido de que es sano y bueno consumirlo con moderación, ahora es Europa quien les dice que el vino es malo. Por eso nosotros lo que queremos es que el vino no figure en la ley de drogas que prepara la Xunta, porque si ellos mismos reconocen que no es el problema, pues que lo quiten de la ley.

-Ustedes han presentado alegaciones al anteproyecto de ley, ¿tienen noticias de si han valido para algo?

-Bueno, lo que sé es que la Xunta está en negociaciones con los consejos reguladores. Ayer mismo -por el viernes- hubo una reunión y parece que están receptivos a introducir algunos cambios en el texto legal, pero no a que el vino no figure dentro de la ley. Desde nuestra asociación no vamos a entrar a valorar si la ley es buena o no, sino que simplemente consideramos que el vino no es el problema y lo que queremos es que no esté dentro de esta ley. No queremos estar junto a las drogas duras, simplemente.