Los comerciantes de Lalín acusan una desaceleración del consumo

La Voz

DEZA

No corren buenos tiempos para el comercio, pero no todo es culpa de la actual crisis económica. Los comerciantes de Lalín constatan en sus establecimientos día a día una desaceleración del consumo. Un paseo periódico por las calles permite apreciar que de forma paulatina se cierran establecimientos y aunque también hay algunas aperturas, en los últimos meses los cierres por liquidación o los anuncios de «se alquila» superan a los nuevos locales.

Los dos centros comerciales de la capital dezana han ido bajando el número de establecimientos abiertos. En ambos hubo no hace mucho hubo cambios de gerencia y se trabaja en nuevas comercializaciones. En el centro Deza de Eroski llevan meses buscando firmas interesadas en algunos locales, especialmente el que dejó vacío el cierre de las salas de cine. De momento al local, de grandes dimensiones, ya le han salido múltiples ofertas, pero continúa vacío. En el centro comercial Pontiñas Haley se produjo el cierre de alguna tienda recientemente y se trabaja en algunas nuevas aperturas, sobre todo en el sector de la hostelería.

En el centro urbano son precisamente los establecimientos de hostelería y del sector textil y de complementos los que tienen más movilidad. La mayoría de los que han abierto y cerrado en poco tiempo pertenecen a estos sectores.

Para los presidentes de las dos asociaciones de comerciantes de Lalín, el Centro Comercial Urbano Quilómetro Cero y el Fórum Urbano, la situación del sector de la construcción y la caída de alguna empresa de la zona no ayuda, ni mucho menos. Una coyuntura a la que se añade el tiempo, que ha provocado que las últimas campañas hayan sido malas para el sector textil. Todo ello unido a un tercer factor, el del pánico. Los comerciantes consideran que es peor el pánico a la crisis propiamente dicha y ese desánimo psicológico que hace que nos apretemos el cinturón por si acaso.

Creen que el comercio, en general, ya ha tocado fondo, y que a partir de ahora lo que queda es remontar. No obstante los representantes de los comerciantes lalinenses señalan que el pasado año se cumplieron los objetivos de ventas y este año esperan que la situación mejore en los tres últimos trimestres. Un optimismo moderado que quedará supeditado a las políticas macroeconómicas y la crisis del empresariado local.