El debate sobre la financiación del consorcio de bomberos no es nuevo. Ya desde que al principio fue continúa la disputa por las aportaciones que tenían que realizar las distintas administraciones, todas entonces gobernadas por el PP. Se llegó a plantear que Xunta y Diputación, aportasen únicamente el 60% entre los dos, mientras que los concellos les correspondiese el 40% restante.
Fue una importante batalla interna, que finalmente y para la entrada en funcionamiento del parque quedó en el 80% de Xunta-Diputación y 20% concellos. Unos porcentajes que habían sido cuestionados tanto desde el gobierno gallego como el provincial por considerarlos muy bajos. Tanto que incluso se llegó a poner en duda su continuidad sufragando este porcentaje. Pero tras peligrar la continuidad de los bomberos en el 2000, meses después de empezar a operar, por la morosidad de los patronos, la actuación fue la contraria: Xunta y Diputación, en principio remisos, aceptaron asumir el gasto del servicio.
Pero la batalla de concellos con Xunta y Diputación no fue la única que se libró inicialmente. Entre los alcaldes también discrepancias sobre los criterios para realizar la distribución del 20%. Se habló de distancias pero finalmente los criterios fueron de superficie, habitantes y viviendas, con un cargo del 20% para Silleda por estar la sede en ella.