La autovía Pontevedra-Lalín-Lugo no responde únicamente al deseo de enlazar dos capitales de provincia. Al fondo de este proyecto aparece una estrategia para acercar las Rías Baixas al Bierzo y al Cantábrico con fines económicos, turísticos y sociales.
En el primer caso, el actual Gobierno tienen en cartera una nueva autovía entre Monforte y Ponferrada que sirva de acceso centro a Galicia. A través de la conexión Lalín-Chantada-Monforte, las Rías Baixas quedarían conectadas por vías de alta capacidad con este acceso centro y, en consecuencia, con el Bierzo y el norte de Castilla-León.
En cuanto al Cantábrico, la conexión con Lugo busca asimismo algún tipo de enlace con la futura autovía del Cantábrico en construcción. Se espera que esta autovía, que cuenta ya con tramos en servicio en su último tramo entre Baamonde (Lugo) y Luarca, pueda estar lista en el plazo de tres años. Sin embargo, desde Baamonde a Santiago no hay enlace por autovía -solo una carretera general con mucho tráfico por Curtis y Teixeiro- y, además, este itinerario obliga a pagar peaje en la AP-9 entre Santiago, Pontevedra y Vigo.
La autovía supone igualmente ventajas internas para la provincia, entre ellas, el acercamiento a Pontevedra y Vigo de la zona norte, actualmente volcada hacia Santiago. Deza y Tabeirós reciben desde hace años asistencia hospitalaria en la capital gallega por falta de comunicaciones con Pontevedra. En el plano económico, este problema hace que haya municipios de la zona crecientemente vinculados a Santiago e, incluso a Lugo y Ourense.