Inician el derribo de la casa afectada por el paso elevado sobre la N-525 en Chapa

La Voz

DEZA

Las nuevas infraestructuras de comunicación están obligando en los últimos meses al derribo de viviendas en Silleda. La última, cuyos trabajos de demolición se iniciaron ayer, fue en Chapa. En este caso, el inmueble fue expropiado por Fomento para la ejecución del paso elevado para enlazar la carretera N-525 y la N-640.

Hace poco más de un mes que comenzaron las obras para la construcción de esta infraestructura en Chapa. Hasta el momento, los trabajos se habían centrado en los movimientos de tierra para las nuevas vías de acceso, tanto de forma paralela a la N-525, en el margen en el que se encuentra tanto la casa afectada, como un establecimiento hostelero y una carpintería; como en la N-640. En este vial que conduce hacia A Estrada sólo realizaron actuaciones de desmonte y la canalización de agua existente en su tramo inicial. Ayer, los trabajos prosiguieron con el inicio de las obras de derribo de la única vivienda afectada por el proyecto de Fomento. Por el momento, en la única zona en la que no han comenzado los trabajos ha sido en el margen izquierdo de la N-640 en dirección A Estrada, en donde, la nueva infraestructura tendrá un efecto notable sobre el establecimiento hostelero existente.

Los trabajos de Chapa, que provocaron el rechazo de los afectados por el gran impacto en la zona, fueron adjudicados hace un año a la empresa Elsamex, junto con una actuación para resolver puntos peligrosos en la red viaria de Redondela. En total, el presupuesto alcanzaba los 1,3 millones de euros y fijaba un plazo de ejecución de los trabajos de cinco meses desde la licitación. Este tiempo ya se sobrepasó, puesto que las obras comenzaron hace un mes.

En Silleda, otras familias se han visto obligadas a cambiar de vivienda debido a las nuevas infraestructuras, en este caso, del AVE. En Pazos ya fueron derribadas por completo dos y otras dos lo serán próximamente, ya que han quedado en el medio de los trabajos al no desatascarse la situación hasta hace unos días. También se verán obligados a variar su residencia al menos otras tres familias al estar afectadas también por la línea férrea en la zona de Piñeiro y Dornelas. Para algunos, el impacto del AVE en sus terrenos incluso supone el cierre de las explotaciones ganaderas que tenían.