La deficiente iluminación deja en penumbra calles de las comarcas

La Voz

DEZA

A media luz o sin ninguna. Así es como se encuentran algunas calles de los cascos urbanos en cuanto anochece. Un paseo por ellas y la penumbra se apodera de los viandantes sólo rota por la iluminación de los escaparates de los establecimientos comerciales que de noche y, en esta situación, logran cumplir al máximo su función de servir de reclamo.

El contraste es importante en algunos puntos. Se pasa de zonas de los cascos urbanos con una abundante iluminación a otras en donde hay que agudizar la vista para poder transitar por ellas durante la noche en cuestión de metros. En Lalín o Silleda se producen casos de estas características. Así, en la capital dezana hay un claro contraste en la calle C. En la parte que discurre entre el ambulatorio y la calle de la Guardia Civil la situación es de penumbra, mientras que el tramo siguiente de nueva apertura hasta la carretera de Rodeiro, está muy bien iluminada. De esta zona, hubo quejas vecinales debido a que esta situación provocó que algunos aprovechasen el área de la urbanización para realizar botellones.

A ciegas en Silleda

En el caso de Silleda, el mayor contraste se produce en la calle que enlaza la José Antonio con la Morón. Aunque hay farolas, ninguna está operativa, dejando esta calle completamente a ciegas. El gobierno local ya recibió peticiones de activar las luces de esta calle, en donde, hay garajes y un par de edificios, además de servir de enlace entre dos calles con bastante tránsito de la localidad. Una de ellas fue de la Asociación de Veciños Olaia, que en el último encuentro con la alcaldesa, Paula Fernández, celebrado a finales de octubre, le reclamaron que pusiera fin a esta situación de calle a ciegas. El hecho de que esta travesía esté sin luz contrasta con la calle José Antonio, en donde hay una importante luminosidad. Se produce un caso similar en Bandeira. La calle C-2 también tiene colocadas farolas pero no están en servicio, cuando puede ser un punto de tránsito para unir la zona de la Casa de Cultura con el colegio o las viviendas sociales.

A estas situaciones de contraste, hay que unirle otras en donde el cambio no es tan notable pero sí hay carencias de iluminación. En la capital dezana, además de la calle C, también hay poco iluminación en la zona del instituto Pintor Laxeiro, así como en el área de Ciudad Jardín y calles aledañas. También hay casos, como el de la Arenal, que a pesar de ser una vía ancha, hay farolas por uno de sus márgenes. Los habitantes de la zona habían traslado sus quejas por este motivo hace varios meses.

Luminarias viejas en A Estrada

En A Estrada, el principal problema está situado en la zona de las Casas Baratas. En este caso, las luminarias existentes en esta zona datan de hace más de tres décadas por lo que no desprenden la suficiente luz. Otra zona en el casco estradense, ya en la salida, en donde hay deficiencias es en el acceso a Vilar. Otro caso singular y con únicamente dos farolas en un largo trayecto, es el vial utilizado como atajo por los estudiantes para acudir a los institutos desde el casco urbano, en el tramo que va desde la zona de vinos hasta la prolongación de la Antón Losada. El recorrido por las mañanas de ida o durante las tarde es, en tramos, casi totalmente a ciegas.

En Silleda, además del vial que une las calles José Antonio y Morón y la C-2 en Bandeira, hay algunas áreas con deficiencia de alumbrado en las últimas fechas. En Bandeira llama la atención que la calle PPO tenga una mayor luminosidad que la propia travesía, zona de mayor tránsito y en donde está, por ejemplo, la Casa de Cultura.

En Lalín, hace meses también hubo quejas vecinales debido a la deficiente iluminación del Paseo del Pontiñas, especialmente bajo el túnel de la Avenida de Madrid y en su tramo final, a pesar de ser una zona utilizada por los lalinenses para sus paseos diarios.

La llegada de la temporada navideña pondrá fin temporalmente a muchas de las carencias existentes en la iluminación.