La Xunta debió alertar en la oleada de incendios del nivel tóxico del aire

DEZA

12 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Allá por el once de agosto del año pasado, Santiago se consumía entre las llamas. Ese día había fuego en el Pedroso y el sol aparecía cubierto por un velo de humo. «Las llamas vuelven a cercar Santiago», decía al día siguiente La Voz de Galicia. Los incendios fueron fatales para la superficie que arrasaron, pero también para el aire compostelano. Se registraron niveles desorbitados de contaminación en el aire. Traspasaron incluso el umbral que impone la ley a las administraciones para que alerten a la población. Pero la Xunta no alertó.

A la una de la tarde, a las dos y a las tres del día 11, el aire compostelano estuvo cargado con 514, 430 y 423 microgramos de dióxido de nitrógeno (NO2) por metro cúbico, respectivamente. La norma aplicable es el Real Decreto 1073/2002, sobre la evaluación y gestión de la calidad del aire es clara: «El valor correspondiente al umbral de alerta del dióxido de nitrógeno se sitúa en 400 microgramos por metro cúbico registrados durante tres horas consecutivas». Es a sustancia está vinculada a la lluvia ácida.

Los datos los dio a conocer ayer la asociación ecologista Verdegaia y se pueden consultar en la web de la red Eionet ( European Environment Information and Observation Network , en inglés, o Red Europea de Información y Observación Medioambiental), de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

«Este feito -reza el comunicado ecologista- é unha proba máis da lixeireza coa que a Consellería de Medio Ambiente trata a cuestión da calidade do aire en Santiago». También exigen «que se depuren responsabilidades». Según Verdegaia, éstas apuntan a la Dirección Xeral de Avaliación e Calidade do Aire, que dirige Joaquín Buergo del Río, ex concejal con Estévez y ex asesor de Bugallo.

Este departamento, según los datos, tenía que haber dado a conocer informaciones como la fecha, la hora y lugar del episodio de contaminación, sus causas, la cantidad de población que pudo haber estado afectada y las precauciones que está debía seguir.

Desde la Consellería de Medio Ambiente aseguran que no se excedió el límite que obliga a alertar a la población. Reconocen que esos días, tal y como recogen los datos, fueron de una contaminación excesiva, pero que no se superó el umbral horario.

Además, creen que los incendios no fueron los culpables de los nefastos datos sobre calidad del aire de aquel día. Lo achacan al tráfico. La estación que controla el aire estaba situada hasta hace una semana en la plaza de Vigo, donde hay un aparcamiento. La consellería sostiene que la cercanía del párking fue la culpable de que la contaminación se disparase, si bien asumen que «las condiciones climatológicas también influyeron».

«Non chega co tráfico», insiste el coordinador compostelano de la asociación ecologista Verdegaia, Xosé Veiras, biólogo de formación y consultor ambiental de profesión. Dice más: «Estou convencido de que os técnicos da consellería informaron de que se superaban os límites».