Una voladura en las obras del AVE siembra de piedras un vial y jardines

La Voz

DEZA

12 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Los vecinos de Vilar do Xestal en la parroquia lalinense de Noceda, expresaron ayer sus quejas por una lluvia de piedras que cayó sobre la zona como efecto de una voladura controlada efectuada en la boca del túnel. Una detonación que formaba parte de las obras del AVE y que levantó a los vecinos de sus sillas a la hora de comer. La explosión se produjo, dicen, en torno a las dos menos veinte de la tarde. A esa hora la mayoría de los habitantes de la localidad se encontraban a la mesa. Explican que primero sonaron las sirenas y luego la explosión, que fue muy fuerte y fuera de lo normal, aseguran. Cuando alguno se asomó fuera se encontró con varios guardias de seguridad controlando la zona, que les impidieron salir fuera y les aconsejaron continuar dentro de sus casas. Una vez acabó todo vieron la pista de Méixome llena de piedras del tamaño de pelotas de tenis. Una lluvia de piedras que llegó también a los prados y a los jardines de dos casas más próximas. Alguna de ellas agujereó la uralita del galpón de los animales, en este caso de unos cerdos. Los propietarios reclamaron los daños a la empresa adjudicataria de las obras. Alguna de esas casas ya sufriera algunos daños similares con anterioridad provocados también por la caída de piedras que salieron volando tras una explosión. Los vecinos se quejan de que los responsables de las obras no los avisan. Ayer al parecer, cuentan sólo avisaron a los habitantes de las dos casas que están más próximas y a donde llegaron las piedras. Los habitantes de la zona señalan que entienden que la empresa tiene que realizar los trabajos pero consideran que en estos casos lo normal sería realizar voladuras más pequeñas, avisar a los vecinos para que sepan lo que ocurre y colocar redes de seguridad para evitar accidentes. En este sentido señalan que las piedras podrían haberle caído igual encima a los propios guardias de seguridad y teniendo en cuenta a la velocidad que van -apuntaba alguno ayer- «poden matar a calquera». En Vilar do Xestal la proximidad de las obras del AVE, las detonaciones y el hecho de que aún no sepan el precio que el Adif va a poner a sus casas y propiedades que tendrán que abandonar, ha provocado nerviosismo entre los vecinos, muchos de los cuales son personas de avanzada edad. Alguno de ellos está, comentan, a tratamiento por problemas de nervios. Ayer la explosión causó un gran susto a muchos que llegaron a pensar en un posible atentado.