Eduardo Blanco se emocionó en Deza

Esther Abeledo

DEZA

El actor argentino regresó a la tierra de sus padres para reunirse con su familia de Bendoiro y Margaride, además de recibir el reconocimiento institucional

18 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El popular actor argentino Eduardo Blanco visitó ayer lugares de Deza muy emotivos para él. Aunque nació al otro lado del charco, gran parte de su sangre es gallega, concretamente dezana, ya que la emigración hizo que sus padres, de San Fiz de Margaride (Silleda) y Bendoiro (Lalín) buscaran una vida mejor en el país, por aquella época, de la esperanza.

El circuito dezano del intérprete comenzó en el Ayuntamiento de Lalín, donde el actor acudió ya visiblemente emocionado cuando se encontró con una pariente de su padre; dentro de la casa consistorial, el alcalde le explicó datos significativos de la capital dezana, la vida económica, la fabulosa dieta y cuando llegó el turno de la emigración, Xosé Crespo quiso resaltar el hecho de que los progenitores del actor se conocieran en el Centro de Lalín de Argentina;. Posteriormente llegó la firma en el libro de honor del Concello, con dedicatoria emocionada a su abuelo, ya que fue «el que más sufrió en la emigración». Además, el regidor le hizo entrega de un presente institucional, el Naranxo del Laxeiro, explicándole brevemente la historia del famoso artista lalinense.

Llegó el turno de palabra del actor argentino, en el que explicó lo terrible de la emigración, contando el caso concreto de sus abuelos, los cuales, con cuatro hijos, tomaron rumbo hacía Argentina en busca de una vida más prospera. Continuó explicando la situación de sus antepasados hasta que las lágrimas se lo impidieron, momento en que el salón de plenos rompió en un emocionante aplauso.

El artista explicó que venir a la tierra de sus antepasados era muy significativo emocionalmente para él, ya que, aunque no vivió la emigración en su propia persona, la vivió emocionalmente a través de sus abuelos paternos. Explicó que entre los recuerdos que guarda de vivencias que le comentaba su padre de la comarca del Deza, siempre se le viene a la cabeza, que su padre montaba un día en caballo por los campos de la comarca y aunque le hiciera tomar una dirección, el animal siempre tomaba la que quería, recuerdos que le hacen tener más cerca las tierra de sus padres.