La silledense Gumersinda Rey se une al club de los centenarios

DEZA

Reportaje | Celebración de un siglo de vida La vecina de la parroquia de Escuadro sopló las velas de su 100 aniversario durante un acto familiar en el que la acompañaron sus siete hijos, 20 nietos y 22 bisnietos

09 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?a silledense Gumersinda Rey Villar se unió al selecto club de los centenarios. Y lo celebró con la fiesta que este fin de semana le organizó su familia, de la que disfrutó debido a su buen estado de salud y a su lucidez, con una memoria privilegiada, según explican sus descendientes. Gumersinda Rey nació el 5 de julio de 1907 en la parroquia silledense de Escuadro, en donde residió hasta que en el año 1995 enviudó y se trasladó con una de sus hijas a Cangas. En esta localidad costera fue en donde el sábado se reunió su numerosa familia: sus siete hijos (Manuel, Isabel, Evangelina, Benito, Eliseo, Pepe y Daniel); sus veinte nietos y sus veintidós bisnietos. Esta vez, con las 100 velas, tuvo cita propia puesto que acostumbraba tradicionalmente a celebrar sus aniversarios -aunque nunca le gustó eso de cumplir años- coincidiendo con la festividad local de Santa Isabel. Además, le tocó abrir regalos. Sus hijos la agasajaron con un sillón electrónico, que ella requería para jubilar el otro que ya tenía y que dificultaba su reincorporaciones; sus nietos le entregaron una placa conmemorativa; y la tercera generación, sus bisnietos, la obsequiaron con un ramo de flores. Aunque quizás, el mejor regalo fuera el cariño de los 61 familiares que se reunieron a su alrededor. Vida ligada al agro A la nueva integrante del club de centenarios le gustó siempre mucho leer y tiene como una de sus principales aficiones actualmente ver la televisión. Sin embargo, su vida no fue fácil hasta cumplir los cien. Casada con 18 años, durante la Guerra Civil, su marido, José Pereiras Iglesias, se marchó al frente y tuvo que afrontar en solitario el cuidado de sus cuatro hijos mayores. Su trabajo estuvo siempre ligado al agro en el lugar de Paredes (Escuadro) y hasta que se jubiló se dedicó al cuidado de las vacas. Hace doce años, en 1995, cuando enviudó, se trasladó a Cangas con una de sus hijas, donde reside desde entonces a pesar de que la mayor parte de su familia continúa en la comarca dezana. Pero Gumersinda Rey es una mujer ya para estar en varios clubes, puesto que además de alcanzar los 100 años de edad, había conseguido ingresar también en aquellos matrimonios que alcanzan las bodas de oro. A esta abuela silledense se unió así a un club que en Silleda encabeza, y con clara diferencia, el vecino de la parroquia de Piñeiro, Antonio García Espiño, que el pasado 2 de junio cumplió 107 años.