A Estrada llora 70 años después

En directo | Homenaje a los estradenses fusilados el 5 de junio de 1937 Las familias de las víctimas de la represión franquista protagonizaron ayer un sentido homenaje con citas espeluznantes, voces entrecortadas y aplausos rotundos


Los sillones del salón de plenos de A Estrada tuvieron ayer ocupantes singulares. Los políticos de la corporación saliente vencieron sus ganas de aprovechar los últimos momentos de gloria plenaria y los de la entrante superaron la ansiedad por ocupar sus escaños. Todos estuvieron de acuerdo en quedarse en pie para cerder las sillas de terciopelo a los familiares de los estradenses que murieron víctimas de la represión franquista. Ayer se cumplían setenta años del fusilamiento en Pontevedra del alcalde republicano Jesús Igancio Puente Fontanes, los tenientes de alcalde Ramón Fernández Rico y José Rodríguez Sangiao y de los vecinos José María Pena López, Manuel Nogueira González y Cándido Tafalla Froiz.Sus familiares se conviertieron ayer en protagonistas de un emotivo homenaje que abarrotó la sala de plenos. José Manuel Pena, nieto de José María Pena, abrió el acto leyendo una espeluznante carta que su abuelo remitió a la familia tras haber sido condenado a muerte. La censura eliminó parte del mensaje, pero las frases restantes son más que elocuentes. Por su parte, la nieta del teniente alcalde José Rodríguez Sangiao, Pilar García, dio las gracias emocionada por un acto del que, según aseguró, estarían orgullosos los ajusticiados. El hijo del teniente alcalde Ramón Fernández, Constantino, también participó en un homenaje que contó además con una adhesión de Pura Fernández desde Uruguay. Por su parte, la bisneta del edil Manuel Coto Chan, refugiado durante dos años y cuatro meses en los montes de Couselo (Cuntis), detenido en A Somoza y fusilado posteriormente, leyó una semblanza de su bisabuelo. La hija de Manuel Coto, Dolores, encontró coraje para leer, con la voz entrecortada, un estremecedor fragmento de su diario, Memorias de un proscrito : «Si salía a comprar me mataban. Si no salía me moría de hambre. Sólo tenía dos caminos: morirme de hambre o volarme la tapa de los sesos». En el acto participaron además José, Celso y Manuel, hijos de Manuel Campo Vázquez, y Gema y Manuel Tafalla, nieta y bisnieto, respectivamente, de Cándido Tafalla. El homenaje lo cerró Inocencia Jesusa Puente, hija del alcalde republicano Jesús Ignacio Puente. Recordó que los ejecutores de su padre no cumplieron siquiera su última voluntad. Una vez condenado le enviaron un cura. Él dijo que no necesitaba confesarse porque no había hecho daño a nadie y pidió un notario para hacer testamento. Pero los fusiles llegaron antes que el notario. «Meu pai fai hoxe setenta anos que me deixou. A pesar de ter eu oito anos acórdome moito de moitas cousas», confesó. Todavía quedan muchas heridas abiertas. Ahora al menos también hay una placa en el Concello para recordar a los que cayeron.

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