En directo | Programa «Ven a ver juicios, es tu derecho» Estudiantes de A Estrada presenciaron en los juzgados de Fontiñas varios juicios de faltas para conocer de cerca cómo funciona el sistema judicial
26 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?o hay recreación cinematográfica que pueda igualar al baño de realidad que es un juicio. Los alumnos del IES Antón Losada Diéguez de A Estrada, más que bañarse casi pudieron bucear ayer en los entresijos de las inquietudes humanas, de las preocupaciones reales que preocupan a hombres y mujeres y que, a menudo, distan años luz de las cosas que ocupan a los medios de comunicación. Eran trece alumnos y dos profesores del ciclo medio de Electrónica y tercero del Programa de Diversificación Curricular de la ESO. Y vinieron a Santiago dentro del programa Ven a ver juicios, es tu derecho, organizado por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia con el objetivo de acercar la Justicia a los justiciables. A los de A Estrada les asignaron los juicios de faltas que presidió ayer en la sala de bodas de los juzgados de Fontiñas el magistrado Joaquín Colubí, responsable del juzgado de instrucción número 3 y juez al que van a parar los casos de violencia doméstica que se denuncian en el partido judicial compostelano. Colubí no se limitó a ejercer su función de presidente de la sala. Sabedor de que su público estaba formado esta vez por escolares, se empleó a fondo para explicar a los alumnos el funcionamiento del sistema judicial en general y, en particular, cómo se organiza una vista y quién es quién en el, a menudo, desconocido mundo de la toga y las puñetas. «Los juicios de faltas son los procesos penales más sencillos, donde se contemplan también las penas más suaves», afirmó el juez, que explicó el papel que desempeñan en una vista el secretario -en este caso, secretaria- judicial, que es quien levanta el acta; la fiscala, encargada de ejercer el principio de legalidad y de acusar o pedir, en su caso, la absolución; las partes -denunciante, denunciado-; la defensa; las acusaciones particulares si las hubiera... «Yo -señaló Colubí- soy como en el fútbol el árbitro: dicto sentencia, pero quienes interrogan son los abogados y los fiscales. Mi misión es dirigir el debate». El primer juicio de faltas que iban a presenciar los estudiantes -responsabilidades contra el amo de un perro que mordió a una persona- se resolvió por la vía rápida: la fiscala no formuló acusación, «ante la inexistencia de prueba de cargo», ya que ni denunciante ni denunciado se presentaron a la cita. El magistrado explicó que, seguramente, las partes llegaron a un acuerdo económico antes del juicio. También aclaró Su Señoría que «para que el juez pueda condenar a alguien, es el fiscal el que pide que se dicte condena». A menudo, los medios de comunicación señalan a un juez como responsable de haber condenado o haber dejado libre a alguien cuando, en realidad, el presidente de la sala lo que hace es resolver la petición del ministerio público. El tono didáctico de Colubí cautivó a los chavales, que permanecieron completamente absortos por los casos que, en las horas sucesivas, iban a poder presenciar en directo. Y, a diferencia del cine con palomitas, esta vez no se trataba de asuntos basados en historias reales, sino de la realidad misma, incluidas sus miserias.