El polifacético instrumentista presentó el jueves en la villa un nuevo quinteto musical Una big band y un cuarteto de jazz cuentan también con las habilidades del «maestro»
14 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Algunos lo descubrimos colaborando en el espléndido sonido que la orquesta Canadá ofrecía en sus conciertos. En esta formación estuvo casi 25 años, prácticamente desde que llegó a Galicia desde tierras vallisoletanas. Es castellano de nacimiento, pero también un estradense adoptivo que vive desde hace muchos años en Toedo. Está aún soltero, y quizá ello le mantiene más atado a una pasión casi celestial. Pasión, porque se trata de la música, y celestial porque pocos tocan el saxo como él. Carlos Barruso llegó con 20 años a A Estrada, allá a principios de los noventa. Se integró en la orquesta Canadá. Por entonces ya había trabajado, en su tierra, como profesor de clarinete, en el conservatorio de Valladolid. Desde pequeño fue un estudioso de diversos instrumentos. El saxo ya era un amigo íntimo, y el piano un compañero desde su más tierna infancia. Su padre era director de la banda de música municipal de Peñafiel, su pueblo natal, y al tierno Carlitos le arrimaron muy pronto al piano. Con profesores particulares profundizó en el conocimiento y en el manejo de todos esos instrumentos, con una constancia que le ha llevado a ser, hoy, un instrumentista muy cotizado y solicitado para grabaciones, arreglos y colaboraciones con grupos, orquestas y cantantes. Nuevo grupo El pasado jueves, Carlos Barruso presentaba en la villa estradense una nueva formación en la que empeñó bastantes ilusiones. Se trata del grupo Memorys, integrado por los cuatro miembros del Carlos Barruso Quartet -en activo aunque cubriendo otro tipo de música- pero con la incorporación de una voz femenina, Mili Rodríguez, una ourensana a la que conoció a principios de los 90. Al bajo le acompaña Alex Cabal, otro vallisoletano al que Carlos llamó para entrar en Canadá a principios de los años ochenta. En la batería cuentan con otro virtuoso de ese complicado instrumento, el estradense Manuel Brey, al que también conoce desde hace muchos años. Jacobo García, de Pontevedra, es el más joven, con sus teclados y su voz de apoyo. Carlos Barruso no se aburre con su saxo y clarinete, o tocando el piano. Forma parte también de una big band que se formó con instrumentistas de una escuela de música, y jazz, de Santiago, y también es historia su presencia en la escuela de jazz Baio, de Vigo, donde se creó un grupo, también de jazz, que participó en grabaciones, y actuaciones de relieve, en programas inolvidables de la televisión dedicados a la otra música, como fueron los espacios Jazz entre amigos o La buena música . La orquesta Canadá, que lo dio a conocer el Galicia, desapareció hace dos años. Pero Barruso y sus amigos siguen activos, y tocando... y cada día suenan mejor.