?os establecimientos hosteleros de la capital dezana cerraron con un buen balance la trigésimo novena edición de la Festa do Cocido. A pesar de que las condiciones meteorólogicas fueron claramente adversas, la mayoría de visitantes de Lalín mantuvo las reservas en los restaurantes, y algunos se levantaron de la mesa bien entrada la noche. José Iglesias, del restaurante Cabanas, se mostró muy satisfecho con la jornada del domingo: «Estuvimos llenos, trabajamos mucho y eso que hacía un día malísimo. Esta es una jornada de plato único, aunque con todas las cosas que lleva el cocido se hace muy variado». Clientela fiel llegada desde Galicia principalmente, aunque no fueron pocos los que cruzaron Pedrafita para degustar el plato lalinense por antonomasia: «Veu xente de León, aínda que o que máis me chamou a atención uns señores franceses dunha empresa daquí. Quedaron encantados», comentan en el restaurante La Estación, en Botos, que vivió una comida que se prolongó bastante: «Os últimos en marchar foron os franceses, que tomaron queimada e todo». El cocido de este establecimiento cuenta con adeptos en el sur de Galicia «aínda que houbo algunha xente que non veu por culpa do tempo». Una fiesta redonda para los restaurantes de Lalín.