Crónica | Xosé Crespo celebró ayer los 17 años como regidor Crespo compartió ayer un cocido, con Cuíña a su izquierda en la mesa, con más de 350 personas vinculadas al PP con las que comparte una singladura todavía sin cerrar
03 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?etrás de la coraza que suelen vestir los políticos, para soportar la batalla diaria con los problemas propios y ajenos, suelen esconderse sentimientos que raras veces afloran al exterior. Pero hay ocasiones especiales en las que manan sin tapujos para demostrar la vertiente más humana del personaje público. Quizás porque ayer estaba entre amigos y compañeros en el esfuerzo de gobernar Lalín, Xosé Crespo se emocionaba al trazar un recorrido por diecisiete años al frente del Concello. El que fuera regidor más joven de Galicia allá por 1990 quiso compartir esa celebración con quienes le apoyaron o comparten ahora el objetivo de sentar las bases de un Lalín moderno. Un municipalista convencido que, asegura, colma sus anhelos políticos en el sillón de la alcaldía. Más de 350 personas acudieron a la comida ofrecida por Crespo en el restaurante Agarimo. Todos los ediles, menos José Antonio González por motivos profesionales, arroparon al regidor, junto a ex concejales o miembros del partido y personas que han pertenecido durante estos más de tres lustros al «equipo» de Crespo. Pero la atención se centró en la presencia de Xosé Cuíña, a la izquierda de Crespo en la mesa presidencial. Quien fuera su mentor político estuvo en el ágape para despejar entre líneas, en su alocución a los presentes, cualquier duda sobre su respaldo o posible participación en alguna candidatura en las próximas elecciones municipales. Cuíña, para muchos de los presentes, descartó con sus palabras que pudiera sumarse a una aventura al margen de las siglas del PP. Acierto en la elección Cuíña reconoció en su intervención que ni él ni el PP se equivocaron cuando promovieron a Crespo como alcalde en 1990. Un acierto pleno aunque no faltaron después roces porque «a política é como é». Y aunque no hayan estado de acuerdo en todo, el regidor tampoco se había olvidado de él en su comparecencia ante la prensa previa a la comida. Por un día las tensiones quedaron olvidadas. Las emociones cobraron protagonismo en un recorrido sentimental por diecisiete años de trayectoria personal pero también de crecimiento de Lalín, con «xente maravillosa a quen lles debo moito», como destacó el regidor. En su repaso a más de cuatro mandatos como regidor, Xosé Crespo sitúa los aciertos en el lado fuerte de la balanza aunque no faltaron los errores. El alcalde japonés, como le bautizaron en La Voz, que centró sus primeros esfuerzos en el agro, de donde venía como presidente de la cooperativa Aprodeza. Una labor para mejorar las explotaciones o la puesta en marcha de Feiradeza, la primera feria de ganado saneado en Galicia junto a otra en Ordes, fueron sus principales actuaciones. Pero también hubo esfuerzos por potenciar el tejido industrial y apoyar a una casta de empresarios irrepetible, según Crespo. Y ahí salía a relucir el papel de Cuíña como conselleiro y su apoyo para materializar el polígono de Lalín 2000, sin que faltasen incluso reticencias dentro del PP, que veían el proyecto «un luxo asiático para Lalín». Tampoco faltaron las referencias a los esfuerzos por potenciar las referencias culturales de las tierras lalinenses: la música y el arte, con la consecución del Conservatorio o la creación de la bienal Laxeiro. Una a una, fue desgranando múltiples anécdotas de un tercio de vida dedicada al servicio de los vecinos que darían para un libro. En él explicaría su visión del municipalismo que le llevó a aceptar la presidencia de la Fegamp y situarla en Primera División, tras la firma del Pacto Local, además de anunciar para este año que la Consellería de Educación asumirá el coste del gasóleo en los colegios. Plan Xeral en 1999 Pero Crespo, que se enorgullece de ser profeta en su tierra, cerró su recorrido como alcalde con la que considera su acción más importante de gobierno: la aprobación del Plan Xeral de Ordenación Municipal en 1999. Fue la única vez que lució pajarita al cuello en un pleno, cuando entre su propio equipo había dudas de la oportunidad de aprobarlo a cuatro meses de las elecciones y de su contenido. Fue la base del Lalín que aspira a ser la octava villa gallega. Un sueño por el que seguirá luchando el regidor, que espera repetir al menos otros cuatro años más.