Análisis | Los cambios del urbanismo en Lalín (I) Román Rodríguez expondrá en una serie de artículos durante tres domingos el proceso vivido por la capital dezana, centrándose hoy en el período preurbano
05 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?l edil de Urbanismo del Concello de Lalín y profesor de la Universidad de Santiago, Román Rodríguez, analizará en una serie dominical la transformación urbana de la capital dezana. Lalín es en la actualidad una pequeña y dinámica ciudad situada en el espacio central de Galicia. Una de sus principales elementos definidores, que marcará en gran medida sus dinámicas económicas y urbanas, es el hecho de encontrarse en un cruce de vías de comunicación, punto de encuentro y transición entre el espacio urbano litoral, de marcado dinamismo, y el interior gallego de fuerte impronta rural. Su centralidad es un factor clave para entender su función de lugar central respecto a la comarca de Deza, espacio integrado por, además del propio municipio de Lalín, por los de Agolada, Dozón, Rodeiro, Silleda y Villa de Cruces, en el que residen entorno a los 50.000 habitantes. El núcleo urbano actual cuenta con 10.138 habitantes (a 1 de enero del 2005), marcando unos muy altos ritmos de crecimiento en las últimas décadas, coincidiendo con el proceso general de urbanización y modernización de Galicia; siendo dentro de su escala urbana de referencia uno de los que ha experimentado unos porcentajes más elevados (a modo de ejemplo entre 1960 y 2005 su población ha aumentado un 529,6%). Actual expansión Su reciente expansión se fundamenta en un proceso integral de transformación socioeconómica, con su lógica respuesta urbana, fundamentado en la consolidación de una base económica diversificada. Esta se estructura entorno a una base agroganadera, especializada en el vacuno de leche, en la existencia de un número significativo de empresas de carácter endógeno (con una especialización en los sectores de la confección y la carpintería metálica), y en el desarrollo de una base terciaria progresivamente más amplia y especializada. Esta situación ha permitido la aparición en los últimos años de un mercado laboral de carácter urbano, básico para entender las actuales dinámicas expansivas de esta pequeña ciudad. Largo período preurbano Lalín, al contrario que otras localidades gallegas de similar tamaño, carece de un destacado pasado urbano. Su origen como núcleo se vincula a la existencia de una serie de asentamientos de índole marcadamente rural, situados en torno a un cruce de caminos. Hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX no supera los 1.000 habitantes y su base económica se sustenta en un mero papel de centro abastecedor de servicios muy básicos y comercio a la población rural circundante. Esta dinámica se rompe a partir de los años 1960. Con anterioridad Lalín era poco más que un pueblo calle, alineado entorno a la carretera Ourense-Santiago (N-525); si bien matizado por su carácter de cruce de caminos, pues a lo largo de la carretera Lugo-Vigo (N-640) y de la carretera a Monforte (C-536), se aprecia una débil tendencia de consolidación edificativa. Ante la carencia de iniciativas industriales de consideración su base económica se fundamentaba en: -Capitalidad administrativa comarcal. Un papel básico en este periodo es su condición de capital de Partido Judicial. Tras la división de 1833 se fija el aparataje administrativo vinculado a la administración de justicia, con el objeto de dar cobertura a todos los municipios de Deza. Su designación supone un incremento de su centralidad respecto al espacio rural circundante, y la consolidación de una función terciaria de cierta especialización que se mantiene en nuestros días. -Desarrollo de la red de comunicaciones terrestre. A finales del siglo XIX los sucesivos gobiernos ilustrados se platean como uno de sus grandes objetivos la construcción de una red de comunicaciones que permitiese la movilidad y el intercambio de personas y bienes, entendiéndose estas como un elemento de de desarrollo. Lalín se verá beneficiado por el entronque en el mismo punto de tres vías de conexión de rango regional. Su trascendencia es fundamental, tanto para reforzar la centralidad del núcleo, como para marcar las líneas de expansión física, al convertirse estas vías en los soportes iniciales de la localización de nuevas construcciones. -Celebración de ferias y mercados periódicos. En un contexto económico precapitalista, la celebración de este tipo de eventos de intercambios es fundamental en la evolución de las economías rurales. Su origen se asocia a la comercialización de los excedentes agropecuarios, estando asociadas a una localización estratégica en puntos accesible. Su presencia significaba un revulsivo económico para las localidades donde se celebraban, reforzando su centralidad respecto a los espacios próximos, aglutinando los intercambios locales, y siendo también puntos centralizadores de la vida social (fecha de reunión y de relación entre las personas). Construcción unifamiliar La expansión física se fundamenta en la presencia de un espacio linealizado a lo largo del principal eje comunicativo, la N-525, que se convertirá en la travesía más tradicional del espacio urbano local. En la misma se ubican construcciones de tipología unifamiliar, realizadas en materiales graníticos, que a lo largo de las décadas más recientes serán sustituidas en muchas ocasiones por construcciones multiplanta, algunas de las cuales, por su elevado volumen, destructuran el paisaje urbano. Aún en la actualidad este espacio, junto con los puntos originales de encuentro de las carreteras anteriormente señaladas, se mantiene como el centro cívico-comercial de Lalín. Apertura de calles La apertura de una serie de calles que, aunque su concreción no se llevó a cabo de un modo total, marcará una parte significativa de la expansión urbana de la segunda mitad del siglo XX. Se plantea como una alternativa de crecimiento con la intencionalidad de frenar un excesivo y poco funcional espacio linealizado. Responde a un criterio fundamental: la disposición de los ejes comunicativos principales permite el trazado de nuevas calles que conecten las respectivas travesias mediante un sistema de alineaciones de pretendida regularidad. También elige para su expansión un espacio topográficamente suave y de menor pendiente que otras áreas circundantes. Pese a las modificaciones que presenta, su incidencia es básica, ya que su trazado viario se reutiliza en el Plan General de 1975, concretándose a lo largo de las últimas décadas del pasado siglo.