Desde las colas de la N-525

| O. P. ARCA |

DEZA

CON ACENTO

05 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL OTRO día venía en el coche, escuchando la radio: parado en plena N-525, en una de las colas que se forman con motivo de las necesarias obras de reposición del firme de la calzada. Bajo el sol, escuchaba las propuestas para intentar frenar la accidentalidad en Galicia, que pasan, cómo no, por incrementar los radares en las carreteras de la comunidad, incluyendo la red secundaria. Entre las peculiaridades de Galicia, se habla permanentemente de la dispersión poblacional. Por esta razón, en las nacionales gallegas, cada tres kilómetros aparecen limitaciones a 50: tanto en núcleos grandes como en zonas donde se ve una casa y a 100 metros otra. Antes de poner los radares cazadores, ¿sería mucho pedir una revisión rigurosa de las actuales limitaciones de velocidad? Y hecha por técnicos de tráfico, sin veleidades políticas.