En Botos los conejos campan a sus anchas

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DEZA

Crónica | Los vecinos piden solución a la «plaga» ante las instituciones

19 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Los conejos son inocentes y además están en época de veda. Campan a sus anchas en Botos (Lalín) mostrándose a quien los quiera ver al anochecer y, por lo escuchado y la madrigueras existentes, los hay a centenares. Hasta 400 podrían censarse en un reducido espacio de la parroquia que los vecinos localizan «fundamentalmente entre a estrada a Pontevedra, a vía do ferrocarril e un regato afluente do río Asneiro, detrás do negocio bar restaurante A Ponte». Es parte del escrito registrado anteayer dirigido al alcalde y al edil de Medio Ambiente. Piden que se adopten «todas as medidas medidas legais por parte do Concello de Lalín contra esta praga de coellos evitándonos aos vecinos os danos e perxuizos que nos causan nas nosas propiedades». La veintena de vecinos que reclaman soluciones, afirman estar cansados de que la plaga de conejos les destroce los cultivos, en sus tierra dedicadas a «nabal, hortas e prantacións de forraxes ou pradeiras na parroquia de Botos, en concreto da zonas da estación o mesón e o Regengo». «Iremos o Parlamento ou a onde faga falta se non hai solución», dice un vecino que calcula cuatro años de plaga y un incremento permanente. Dicen estar cansados y empezaron un peregrinajes institucional. Pidieron ayuda al Seprona que visitó el lugar pero no es su competencia y les recomendó acudir a Medio Ambiente y Tecor que es donde se asienta el espacio y se trata de especie cinegética. Luego se desplazaron técnicos de Medio Ambiente que no dieron soluciones de momento, y ahora los vecinos acuden al Concello, cuya competencia no es evidente y habrá que estudiar el asunto, según el edil. Parece claro que en el pleno del 27 se hablará de los conejos de Botos. Mientras esto ocurre, los conejos se reproducen, comen en las fincas y los vecinos miran impotentes. Se habla de que alguna vez se movieron escopetas, de si llegaron al lugar desde cruces de domésticos y salvajes, que algunos se miran mal, pero nadie pone nombres y así, todo es leyenda urbana. Quien tenga que resolver que no se demore. Que la leyenda no se haga realidad por unos conejos.