Crónica | Terapia grupal contra el alcoholismo Cuando?el alcohol se convierte en tsunami que se?lleva por delante ilusiones y familias, Cáritas ofrece una terapia en equipo que ya ha devuelto el timón a muchas vidas
01 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Más importante que tener con quién compartir una copa es tener con quién sobrellevar la abstinencia. Para los alcohólicos, lo primero suele ser fácil, pero lo segundo es una lotería. Cuando el alcohol les ha dejado sin trabajo y sin familia, la desilusión se convierte en una espiral y el consuelo sólo llega en vasos de vino. La agrupación estradense de Cáritas lleva ocho años ayudando a los alcohólicos del municipio a encontrar la salida. La fórmula es la terapia de grupo y el apoyo mutuo entre personas con diferentes grados de desintoxicación. El tratamiento es gratuito y se imparte todos los jueves, de 20.30 a 21.30 horas, en el local del colectivo, en el número 18 de la calle San Paio. Dos voluntarias y un psicólogo, Manuel Clemente Abel, dirigen el grupo, que en la actualidad asiste a una decena de personas con diferentes niveles de madurez en el abandono de la bebida. Alguno puede presumir de ocho años sin probar una gota de alcohol. Otros han superado alguna recaída y los últimos en incorporarse llevan sólo unas semanas luchando contra la bebida. Según explica Manuel Clemente Abel, el trabajo con el grupo es fundamental. «A maioría chegan á terapia despois de perder moitas cousas. Moitos xa perderon o traballo e a familia. Non son donos das súas vidas. Son veteranos da bebida», indica. Los expertos les recomiendan acudir a la terapia con algún pariente. Es la forma de que afloren las tensiones familiares diarias y facilita la reconducción de situaciones insostenibles. El grupo ayuda a reconocer su problema y enseña a afrontarlo en el día a día. Los participantes en la terapia recuerdan sus episodios de alcoholismo y las consecuencias que tuvieron, hablan del autoengaño y comparten las estrategias que les han sido útiles para superar los momentos de ansiedad y estrés. «Deste xeito axúdanse a si mesmos e, de rebote, axudan ós demais», constata el psicólogo del grupo. «Tamén facemos talleres de relaxación e temos entrevistas individuais cos ex alcohólicos e cos seus acompañantes para sensibilizalos desde as súas circunstancias persoais concretas», explica Manuel Clemente Abel. La mayor parte de los enfermos acuden al grupo derivados por Servicios Sociais, por los departamentos médicos de Psiquiatría o convencidos por las voluntarias colaboradoras de Cáritas, que asumen una parte esencial del trabajo al visitar en sus domicilios a aquellas personas que ya no son capaces ni de hacer vida pública. Algunos sólo asisten a la terapia para no perder algún tipo de ayuda y desisten enseguida, pero otros se «enganchan» al grupo y logran dar con la salida. La terapia marca metas próximas y asumibles. La escalada hacia la abstienencia se hace de semana en semana y con compañía. El encuentro en sí ha servido en algún caso para devolver la ilusión y las ganas de vivir. Según el psicólogo, «é un motivo para saír e para arreglarse para xente que non ten unha vida moi activa. Para algúns o mellor aliciente semanal é reunirse co grupo».