Crónica | Boicot cibernético a la esperanza de las casas rurales La proximidad a Santiago es la gran baza del turismo rural estradense, pero el sistema de búsqueda por Internet se empeña en alejar a los empresarios de su cliente potencial
04 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Un madrileño que quiera conocer Santiago y busque en Internet hospedaje en un establecimiento de turismo rural situado a una distancia prudencial de la ciudad del apóstol tiene más probabilidades de acabar reservando habitación en Cee o en Malpica que en A Estrada. A Estrada está a veinte minutos de la capital gallega. Mucho menos de lo que un urbanita cualquiera invierte cada mañana en llegar a su oficina. Sin embargo, los buscadores no entienden de tiempos ni de kilómetros. Organizan las búsquedas según los límites provinciales y hacen desaparecer la oferta estradense de la sección de localidades de los alrededores de Santiago. El internatua convencional no suele reflexionar sobre fronteras y A Estrada no para de perder clientes. El municipio lidera el ránking de establecimientos de turismo rural de Galicia. Tiene treinta en activo y cuatro más que están siendo acondicionados. Demasiados para la demanda actual. Los estradenses han aprovechado a conciencia las ayudas europeas y han rehabilitado sus casas sin pensar demasiado si sería un buen negocio. Algunos, sin intención siquiera de hacer del turismo un medio de vida. Aún así, las más de doscientas plazas de alojamiento son muchas para un destino turístico como A Estrada. Nadie niega el atractivo del Pazo de Oca, del Picho de Curantes, de la Lagoa Sacra o de los cotos salmoneros del Ulla. Pero los turistas que llegan a la zona atraídos por la oferta local son aún minoría. La mayoría vienen siguiendo el rastro del apóstol -que ha obrado el milagro de convertir Santiago en capital turística de tirón internacional- o buscando un campamento base para echar un vistazo a toda Galicia, especialmente a la capital y a las Rías Baixas. A Estrada es un punto estratégico. Podría ser uno de los destinos más solicitados si los buscadores de Internet no se hubiesen confabulado para hacerle la puñeta. Los empresarios ven la proximidad a Santiago como su gran baza y han sugerido a los responsables de los buscadores una modificación de los criterios de búsqueda. Piden que se primen los radios kilométricos en lugar de las divisiones provinciales. Pero sus peticiones han caído en saco roto. El sector no hace buenas migas con las nuevas tecnologías. Además de los inconvenientes de las búsquedas, sufre los del sistema de Telefonía rural de acceso celular (Trac), que aún sobrevive en muchas aldeas e impide la conexión a Internet con banda ancha. Los empresarios se quejan de este atraso tecnológico que les deja al rebufo de otras casas. Su objetivo es facilitar al máximo la compra, ya que el 90% de los clientes utilizan las nuevas tecnologías para hacer sus reservas hoteleras. Los empresarios pretenden que con dos clics de ratón el cliente pueda tener hecha la compra, sin llamadas de teléfono intermedias. Pero mientras sobreviva el sistema Trac, la venta on line no es más que una utopía.