Igualdad y fraternidad

DEZA

AL FILO | O |

30 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS FRANCESES lo inventaron pero con el paso de los años seguimos sin conseguir que aquello de la libertad, la igualdad y la fraternidad sea algo más que una realidad relativa. Ayer en la asociación Manuel Ferreiro de Lalín, Delia Cornejo, nos hacía llegar el día a día de cientos de mujeres, de las maquilas de centroamérica que sufren la violencia de sus patrones, que se enfrentan a una condiciones de trabajo tan infrahumanas que su vida útil es de cinco años. Delia cruzó el charco y se enfrentó estos días al frío de Galicia para recorrerla de norte a sur en busca de ayudas para las mujeres. Delia fue guerrillera veinte años en el Salvador, diputada y es presidenta de la asociación Las Mélidas. Hablando de unas cosas y otras me dio la impresión de que se dio cuenta de que en este primer mundo a las mujeres también les cuesta llegar al poder, acceder a los primeros puestos. Hablando de caza me preguntó si las mujeres cazaban y yo no lo sé pero creo que aquí son muy pocas. Aquí igual que allí hay asociaciones que luchan por los derechos de los que no los tienen, aquí también hay emigrantes que trabajan en condiciones deplorables, mujeres que viven casi secuestradas en los clubes. Las cosas han cambiado, es verdad, pero seguramente no tanto como deberían. Las diferencias las marcan las leyes, la distribución de la riqueza, las oportunidades para acceder a una formación... Delia forma a las mujeres de El Salvador para ser lo que ellas quieran ser, para acceder al poder político sea municipal, regional o nacional. La historia se repite y en este caso los actores son las mujeres, que son las que se rebelan, las que quieren un papel protagonista, las que luchan contra la opresión de las multinacionales y una exclavitud de un trabajo de más de catorce horas por cien euros al mes.