Conductores

DEZA

EL TRASLUZ | O |

26 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS RADARES podían estar ayer por la mañana colocados a lo largo de la N-525 entre Silleda y Lalín pero no iban a tener ningún éxito. Casi una hora para hacer este trayecto que en circunstancias normales lleva un cuarto de hora. Pero las conscuencias de la nieve ya las conocemos todos. Sin embargo, llama la atención el comportamiento de los conductores. Caras de precaución e incluso de susto en algunos momentos. Esto no es Suiza y no estamos acostumbrados a que la nieve dificulte la circulación. Es tal nuestro desconocimiento que incluso la mayor parte no sabría ni colocar las cadenas. El que las tenga, claro. Porque lo habitual para los que utilizan las carreteras de la zona es que no las haya que emplear. Quizás algunos en el Monte do Faro, los que tengan que pasar por Dozón o bien en algunos puntos de O Candán. Pero pueden ser dos jornadas al año y en casos muy puntuales, por lo que cuando se producen situaciones como las de ayer, es cuando nos encontramos con serias dificultades para circular. En casa no hay cadenas y en los establecimientos se agotaron. Por lo que, salvo causa de fuerza mayor, hay que optar por quedarse en casa. Ante la prudencia general existente en la carretera siempre hay algún valiente y que no le importa poner en peligro la seguridad vial del resto de conductores que en ese momento utilizan la carretera. Este es el caso, por ejemplo, de algún conductor que optó por utilizar el arcén para adelantar a la fila de coches que en ese momento estaban utilizando la N-525. Pero eso es ya lo habitual cuando se va circulando por la carretera. Adelantamientos en las inmediaciones de las curvas cuando detrás de un camión va una fila de veinte coches. Ya se sabe, que algunos quieren emular a Fernando Alonso sin tener en cuenta las circunstancias diferentes. Y la nieve de ayer hacía especialmente peligroso circular.