A CONTRAPELO
11 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.TODAVÍA NO tengo muy claro porqué, siendo el mayor, sigo en el vientre materno y mi hermano luce el tipo entre flores silvestres. Tendré que conseguir que mi hija, de cinco años, me descifre su peculiar interpretación del escalafón familiar. De momento me conformo con esbozar una sonrisa ante su dibujo. No puedo evitarlo cuando cae algo en mis manos que tenga que ver con los niños. No por tópico me olvidaré de escribir que son el futuro, que nos aportan sensibilidad, coraje,... además de algún que otro dolor de cabeza. Yo prefiero dedicar hoy estas líneas a los más pequeños. Porque también me cautivaron las imágenes de los escolares de O Foxo, embebidos en las explicaciones sobre los literatos ilustres de su tierra. Quizás imaginaban ser como ellos. O sólo soñaban con sus cuentos preferidos o con salir al patio a correr al pilla, pilla.