Tormenta de verano

| ROCÍO RAMOS |

DEZA

PONER DE acuerdo a quinientas personas no es nada fácil y eso es lo que ocurre con los padres del colegio Jesús Golmar de Lalín. Ayer hubo quien se fue de la reunión diciendo que «tanto tempo e non arreglamos nada». Cada padre y cada madre elegiría, si le dejarán, un horario diferente, adecuado a sus necesidades y las de sus hijos. Debatir sobre si el sondeo fue válido o no, si la culpa fue que a la reunión del ANPA de junio para decidir el horario sólo fueron veinte o si es de la comisión que se encargó de organizar esto del cambio de las horas de clase no arregla nada. Lo mejor sería ver los problemas que hay con los autobuses, las actividades, las necesidades del centro y aunar esfuerzos para tirar todos de la misma cuerda sin perderse en discusiones. Ahora parece que lo único que hace falta es muy sencillo: una urna y que los padres vayan a votar y acepten la decisión de la mayoría.