AL FONDO | O |
11 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A VECES hablamos tanto de la modernidad que acabamos perdiendo de vista quiénes somos en realidad, y sobre todo, dónde estamos. Hablamos de vías de alta capacidad, de AVE, de puertos exteriores y pocas veces miramos a nuestro interior, a esas aldeas donde los palcos modernos de las orquestas se quedan encerrados entre las casas. No pasó hace dos décadas: fue ayer, en Muimenta, Lalín.