A CONTRAPELO
30 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LOS CARDENALES pasan, los puntos de sutura cicatrizan, pero los daños internos duran más que la mala conciencia -si alguno la tiene- del agresor. Tiempo, mucho tiempo para recomponer los cristales rotos, para desterrar las sensaciones de culpa, para controlar las naúseas en el estómago cada vez que algo recuerda al culpable. Tiempo, mucho tiempo para recuperar la sonrisa, para disfrutar de la compañía del género masculino, para vivir. Las cifras aterran cuando hablamos de violencia doméstica. A pesar del callo en que se ha convertido nuestro corazón, a más de uno nos sobrecogen las víctimas, las palizas y moratones sin justicación. Y aunque lo veamos como algo ajeno, las cifras están ahí para demostrarnos que los casos de malos tratos están en nuestro entorno más cercano. En las comarcas hubo 96 denuncias en el 2004 que lo aseveran. 96 golpes a nuestra conciencia.