?a Asociación Sindical Independiente de la Guardia Civil (Asigc) considera que uno de los principales inconvenientes para luchar contra las bandas organizadas es la falta de medios. El problema se acucia cuando se habla de las redes constituidas por extranjeros. El idioma se convierte entonces en un obstáculo que, en ocasiones, dificulta una investigación. Así pueden pasar varios meses entre que se realiza una escucha telefónica y se traduce la conversación. «Es posible que no entiendas nada pero sí te pueden sonar los nombres del litoral gallego donde van a hacer un desembarco de cocaína», afirma un portavoz del Asigc. Lo ideal para la Guardia Civil sería tener un traductor de mano. Hasta ahora se contrataba a ingleses y franceses en zonas turísticas, «pero es de cara a los ciudadanos». Quizás en el futuro sea posible que la policía reclute a hijos de los extranjeros. La coordinación internacional ha mejorado gracias a los grupos de enlace con la Interpol, la oficina Sirene, Europol y los centros de cooperación hispanofranceses, que intercambian datos sobre los antecedentes de los sospechosos en sus países de origen. Otras veces los diversos convenios fronterizos con terceros países, fuera del Tratado de Schengel, permiten lograr los datos. «Obtenemos información rápida pero no lo bastante para que llegue antes de las 72 horas máximas que puede estar un acusado en comisaría», lamentan.