Reliquias para todos los bolsillos

Rocío García Martínez
Rocío García A ESTRADA

DEZA

En directo | Feria de antigüedades en A Estrada Tener una hipoteca y un par de vástagos no es disculpa para dejar de visitar la feria estradense de antigüedades, que ofrece todo tipo de curiosidades a partir de un euro

05 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

No hay pretexto que valga para eludir la visita a la Feira de antigüidades e cousas curiosas que ayer inauguró una nueva edición en A Estrada. El tiempo no invita al senderismo, la siesta puede echarse cualquier día y el Barça y el Madrid ya jugaron ayer. Además, la entrada al recinto es gratuita y los artículos están al alcance de cualquiera. Para comprar un dormitorio isabelino quizás haga falta solvencia, pero unas botellas de Pepsi de las de antes, una lata antigua de Cola-Cao o una plancha de carbón puede comprarlas cualquiera. Incluso una bandeja de época, que las hay por veinte euros. La feria de antigüedades es una máquina del tiempo. Cada objeto tiene voz propia para hablar de su época. En los stands se agolpan molinillos de café manuales, cepillos de carpintero, farolillos de aceite, «ferros» de los que se usaban para planchar, espátulas para girar las filloas, máquinas para fabricar churros y rizadores de pelo sin enchufe. Algunos de estos objetos todavía pueden encontrarse en los desvanes de las abuelas, aunque hace unas décadas el complejo de atraso dejó muchos vacíos. En la feria de ayer no faltaron casos de ex propietarios arrepentidos. «Despertadores destes tiráronse uns cantos na miña aldea. Na casa vella inda debe haber algún», comentaba un hombre dispuesto a iniciar la búsqueda. «Xugos hainos na nosa casa», aseguraba otro mientras curioseaba entre las planchas. Pese a todo, los objetos de uso cotidiano en la Galicia del siglo pasado no son difíciles de conseguir. Pero en la feria también hay rarezas de todo el mundo y muebles de época. Antigüedades Maruja exhibe un sagrario del siglo XVIII y un altar al completo con más de 150 años. Exuperio González muestra un organillo de aire de 1890 y un juego de consomé de la Cartuja y Antigüedades Murias un aparato de música Edison con sus discos, una radio de baquelita con despertador y una telegrafía de barco en su caja de caoba «que quita el hipo acualquiera». Fonseca y Cía ofrece plata portuguesa y cerámica de la Compañía de las Indias. Si la pieza necesita restauración, la firma estradense Bravo sabe cómo.