A rúa do vento Las jornadas organizadas por los padres de alumnos de los centros de enseñanza de Lalín pusieron de manifiesto l necesidad de abrir los colegios a todos los agentes sociales.
05 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.La educación de los jóvenes es una responsabilidad demasiado pesada para dejarla sólo en manos de los profesores. Las jornadas Vivir en sociedade, promovidas por las asociaciones de padres de alumnos de los centros de enseñanza lalinenses Xesús Golmar, Manuel Rivero, Varela Buxán, Laxeiro y Ramón María Aller, pusieron de manifiesto ayer la necesidad de avanzar en la apertura de los colegios a todos los agentes sociales y de apostar por la interrelación entre padres, maestros y demás agentes educadores. La organización de conferencias medioambientales en los centros o de charlas de la Guardia Civil para erradicar la identificación que los jóvenes hacen entre seguridad y represión fueron sólo algunas de las ideas apuntadas. En las jornadas se analizaron además los principales problemas que los maestros se encuentran en las aulas, como la falta de interés por el estudio o por la asitencia a clase. Se habló además de las preferencias de ocio de los jóvenes -salir con los amigos es la principal- y se incidió en la importancia de conocer a los padres de los amigos de los hijos, por la gran influencia que tiene el grupo de amigos en los adolescentes. La galería de arte Guimart acaba de inaugurar una muestra del artista estradense Ramiro Cimadevila que supone una inmersión pictórica en la Galicia virgen, en la que ha logrado escapar de la mano del hombre y mantiene inalterable su espíritu. La colección reúne una decena de óleos con el paisaje como protagonista indiscutible. Los hórreos de Combarro, el embarcadero de Rianxo, las dornas de la ría arousana, las aldeas perdidas en mitad de la Serra do Caurel, la naturaleza en estado puro de Os Ancares, la magia de San Andrés de Teixido y la Rapa das Bestas de Sabucedo son algunos de los temas elegidos por Ramiro Cimadevila para la muestra estradense. «O que máis me gusta pintar son as paisaxes típicas galegas, non contaminadas polo home, as embarcacións típicas galegas... A Galicia profunda dos sentimentos....», explica este artista natural de San Xurxo de Vea. Su obra lo confirma, aunque también hay cabida para los paisajes limítrofes, como el enclave arqueológico de Las Médulas. Bodegones «sui generis», retratos y coqueteo con la pintura moderna ?amiro Cimadevila es un paisajista convencido, pero en ocasiones también apuesta por los retratos -como el de su hijo Álex disfrazado de gnomo- y por los bodegones, que tienen un toque personal inconfundible. O remate da esmorga es un buen ejemplo. Cuando la fiesta termina, las velas se apagan, las caras -o las máscaras- cambian y la bebida se acaba. Sólo permanecen las botellas vacías de cerveza. A veces, el artista abandona el realismo para hacer un guiño a la pintura moderna. Es el caso de El velocista , un lienzo en homenaje al ciclismo, una de sus grandes pasiones. La otra es la pintura, que fue su diversión desde pequeño.