AL FILO | O |
21 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.ESTE INVIERNO tardío pilló desprevenidos a los escaparates en los que empieza a asomarse una primavera vestida de telas ligeras, colores vivos y camisetas de manga corta. En Alemania la nieve convive cada año con los comercios llenos de biquinis, que se venden como rosquillas a los miles de vecinos de este país que en Semana Santa invaden nuestras playas más cálidas. Los que se quejaban de que este año no hacía frío, ya tienen aquí al invierno, que parece que llega con el paso un poco cambiado. Ahora nos queda aún sufrir toda la lluvia que no cayó y que esperemos que caiga por bien de los ríos y los embalses, campos y agricultores. Si el tiempo sigue así llegará un momento que tendremos que comprar los bañadores para octubre y los abrigos para junio. Que nunca se sabe. En las calles de Lalín las camelias huyen despavoridas de las ramas y llenan las aceras con sus hojas de colores quemadas por la helada. La ola de frío polar pasó por Deza con los termómetros bajo cero, pero prácticamente sin dejar un copo de nieve. Ayer los escolares ya pudieron soñar de nuevo con ese blanco manto que les alegró las navidades. Los quitanieves y la sal volvieron a las calles. Llegó de nuevo el invierno.