El «señalazo» de Lalín

DEZA

EL CRISOL | O |

10 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

EL ALCALDE de Lalín, Xosé Crespo, cambió la noche del miércoles la moqueta de la Diputación por las baldosas de la Casa da Xuventude y abandonó la calefacción de la sede compostelana de la Fegamp para sentir el frío invernal del local social de Lalín de Arriba. Y escuchó las opiniones de los vecinos, tanto del casco urbano -calle D- como de la zona rural -monte de Palmaz-, que en varios casos fueron todo menos complacientes. En el asunto de la calle D, los vecinos optaron por la alternativa más conservadora: tras aceptar anchear las angostas aceras se decidió mantener los dos sentidos de circulación y un único margen para aparcar, lo que reducirá las plazas a menos de la mitad de las existentes; en Lalín de Arriba, tampoco la cosa fue color de rosa, sobre todo al inicio de la reunión, y se emplaza a los propietarios a un próximo encuentro. Sin embargo, frente a esta vía más dialogante, el gobierno local optó en la Praza da Igrexa por los hechos consumados: el señalazo , léase colocación de señales con premeditación y alevosía, aunque sin nocturnidad. Pero los vecinos de la zona no están por ser sujetos pacientes; así que habrá que observar qué hace el Concello cuando pasen a ser sujetos agentes.