AL TRASLUZ | O |
12 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.CON LO POCO que llovió en los últimos meses parece que este fenómeno es algo excepcional y que no afecta a la circulación viaria. Pero cada vez que las gotas de agua caen y la visibilidad es un poco más reducida empiezan a surgir problemas con la señalización. Esto se produce sobre todo en zonas en donde se ha modificado el trazado y las marcas sobre la calzada están superpuestas. Entonces llega el problema. Los que no conocen el trazado pueden aparecer circulando por el carril contrario sin darse cuenta. Los que vienen de frente se llevan un susto importante e intentan girar, algo que no siempre es posible porque en ese momento coincide que circula en paralelo con otro turismo. No hace falta irse muy lejos para encontrarse casos así. A la entrada de Lalín, en la N-525, se produce en múltiples ocasiones. Si se siguen manteniendo situaciones como ésta será difícil lograr reducir la siniestralidad de las carreteras. Además, si a Tráfico se le ocurre ponerse en este tramo no le haría falta otro tipo de controles: se podría cansar de poner multas.