EL CRISOL | O |
17 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.HAY concellos gobernados por políticos que piensan que informar al pueblo sobre todos los incidentes desagradables, delitos y operativos policiales puede provocar una cierta alarma social e intranquilidad. Se basan en lo bien que duermen los bebés cuando son arropados continuamente durante las noches por unos padres preocupados por su sueño. Pero también hay políticos municipales que piensan lo contrario, y a los que les gusta justificar la existencia de la policía local. No les importa que el pueblo conozca todo tipo de incidentes en las calles y sucesos, ni tampoco reconocer que algunos delitos acaban sin detenidos o sin una actuación tranquilizante. Eso sí, estos políticos demuestran que los agentes municipales ?están haciendo algo más que llevar misivas a las aldeas o controlar el tráfico y el aparcamiento indebido. Los estradenses no saben muy bien en qué acera están sus políticos locales en este dilema. Hay rumores que apuntan hacia lo primero, y las directrices se habrían marcado cuando hubo cambio de jefatura política para el cuerpo. Si es así, debe constar que hay agentes que sufren por el hecho de que nunca se reconozca públicamente alguna actuación brillante u operativo con resultado satisfactorio. Algunos preferimos saber que se resuelven dos de cada diez robos de coches, o en tiendas, que desconocer cuántos de esos delitos, o faltas, se cometen. En cualquier caso, lo que quizá importa más es saber que, al menos, los policías están en la calle y vigilan sin temor ni resentimientos por cuestiones laborales u otras causas. En A Estrada, los pequeños sucesos locales quedan casi siempre guardados y encerrados en unos papeles supersecretos.