Cuíña deberá esperar

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DEZA

Análisis | El tercer hombre La versión oficial de la resolución de la crisis del PP circunscribe los acuerdos a Ourense, sin hacer mención al futuro político del ex conselleiro lalinense

05 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?a noticia recorrió Lalín a primeras horas de la mañana: el acuerdo entre Manuel Fraga y José Luis Baltar era ya oficial. La escueta información aludía solamente al «desarrollo y bienestar de Galicia en general y de Ourense en particular». La noticia se quedaba coja, muy coja, para los lalinenses: el acompañante que se sentaba junto a Baltar en su llegada a la residencia de Fraga en Santiago no aparecía. «¿E que vai pasar con Cuíña?», era una de las preguntas más reiteradas, hasta que a media mañana el desvanecimiento de Fraga en el Parlamento copaba también las conversaciones. Contradiciendo la aseveración periodística inglesa no news, good news , la sensación era que el hecho de no aparecer mencionado Xosé Cuíña era negativo para el ex conselleiro. Porque la impresión que recorría Lalín es que José Luis Baltar, llegado el momento decisivo, resolvió la papeleta que tenía planteada en la provincia de Ourense: que limita con la comarca de Deza en A Corna. De Alto de Santo Domingo en adelante está la de Pontevedra, donde se incluye Lalín. El tiempo parece demostrar que la aparición en escena de Xosé Cuíña no le favoreció en absoluto. Porque después de que las luces interiores del enésimo Audi dejasen ver su rostro y su carpeta, llovieron declaraciones que tal vez se ajustasen a un guión prefijado que tenía como objetivo hacerle responsable intelectual de la revuelta, que contó con actores destacados como López Veiga. Llegada la hora de las concesiones, esto permitió a Fraga ceder internamente ante algunas de las reclamaciones de Baltar, y ofrecer la imagen de rectitud y severidad del PP relegando al político de Lalín, convertido en una suerte de chivo expiatorio de la rebelión. Con Baltar y las huestes ourensanas de nuevo en el redil del PP, cualquier intento fuera del partido sería una cruzada en solitario. Y además, sin la amplia base territorial de Ourense. Quedaría a Cuíña, así, intentar recuperar posiciones desde dentro del propio PP, aunque desde una posición más debilitada. Quienes le conocen piensan que seguirá intentando volver a un primer plano de la política gallega: si los achaques de Fraga continúan, no sería descartable un intento en el Congreso Regional. Mientras en Lalín los rumores se disparan: y hasta se habla de un nuevo partido.