Oro, copa, espada y el Rey de bastos

F. CORDÓN

DEZA

EL CRISOL | O |

14 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

HUBIERA sido magnífico que el conflicto de las sobrevaloraciones catastrales del IBI en A Estrada, y las soluciones que se propusieron, formaran parte de una partida de ajedrez, con millones de movimientos y miles de opciones para lucirse y ganarse adeptos. Teníamos más o menos cien vecinos aplastados, de verdad, por las sobrevaloraciones, y otros tantos notablemente atrapados. Casi no importaba que la tercera parte de ellos no participasen, en su día, en las manifestaciones y encierro en el Concello, ni tampoco que en esas concentraciones hubiera doscientas personas que no estaban ni aplastados ni atrapados. Y hasta era un aliciente que se hablara de bonificación para todo el mundo, incluido algún estradense -o quizá cincuenta- que pagan por el IBI menos de la tercera parte de lo que deberían. Pero eso del ajedrez es para los rusos, y para algún instituto que organiza cursos y campeonatos. Los políticos estradenses prefirieron jugárselo todo a un tute bruto. Unos quisieron ganar con el As de espadas, otros con la Sota de copas y los demás con el Dos de oros. Un mirón arrojó a la mesa el Rey de bastos, y ¡adiós partida! Estaban jugando con 39 cartas.