Normalidad en la vuelta al colegio

Lorena García Calvo
Lorena García Calvo LALÍN / A ESTRADA

DEZA

MIGUEL SOUTO

Reportaje | Regreso a las aulas

10 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El nuevo curso escolar conmenzó ayer en los centros de infantil y primaria de Deza y Tabeirós-Montes, y la normalidad fue la nota dominante. Salvo la ausencia de algún profesor sustituto, y los ya clásicos lloros de inicio de clase, nada trastornó la primera jornada del curso. La mañana de ayer fue especial para más de 4.300 niños de la zona. Tras casi tres meses, los despertadores aletargados durante todo el verano, volvieron a sonar. Madrugón, desayuno apurado y carrera para llegar a tiempo son ya un clásico. Como en años anteriores, se repetían las escenas. Los más pequeños no acababan de saber dónde estaban. Habían oido hablar del colegio, y de lo divertido que es, pero más de uno no estaba seguro de querer quedarse en aquel edificio donde había tanta gente y tanto ruido. Vuelta de los veteranos Mientras que la mayoría de los recién llegados no se separaba de sus padres, los veteranos de infantil, aunque no contasen más de cuatro años, ya se sentían los reyes del mundo. Volvían a ver a los compañeros de clase, a los profes, y lo mejor de todo, ¡estrenaban mochilas!. El regreso de los de primaria ya es otro mundo. La vuelta al cole ya es un clásico para ellos, y ya se conocen la teoría y la práctica. Llegan al centro esperando encontrarse a los viejos amigos, luciendo las mejores galas, y dispuestos a contar todas las historias que protagonizaron durante el verano. Entre carreras, gritos y empujones se mueve su regreso. Es el momento de conocer a los nuevos profesores, de estrenar bolígrafos y cuadernos y de plantearse buenos propósitos para los próximos nueve meses. Padres de estreno Aunque los protagonistas del día fueron los niños, muchos padres también estuvieron de estreno. Dejar a los hijos en el colegio por primera vez no suele resultar fácil, y en muchos casos, los mayores pueden pasarlo peor que los niños. Mientras que los más pequeños no dudan en colgarse del cuello de sus padres, los veteranos escapan de los besos y achuchones. Los consejos de última hora y los «pórtate bien» volvieron a escucharse, un año más, en los colegios de la zona.