El ocio es trabajar para los demás

Marcos Pichel PONTEVEDRA

DEZA

Reportaje | Vacaciones solidarias Dos jóvenes de la ciudad, Ana María y Laura, decidieron este verano dedicarse a ayudar en países pobres, en Ecuador y Cuba, a costa de su descanso y su dinero

03 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Laura y Ana María son dos jóvenes pontevedresas. Este verano decidieron que merecía la pena gastar sus vacaciones, y su dinero, porque se lo pagaron de su bolsillo, en algo distinto. ¿Por qué no utilizar su ocio en beneficio de los más necesitados? Cogieron las maletas y se fueron, una a Cuba y otra a Ecuador. El programa vacaciones solidarias de la oenegé Solidariedade Internacional, se lo permitió. Ana María Fernández, educadora social de 27 años (trabaja en Ourense con niños en situaciones familiares difíciles), llevaba tiempo dándole vueltas en su cabeza a la idea de marcharse a América a colaborar. «Esta oenegé es la única que da la oportunidad de irse un mes. Al principio quería haber ido a Guatemala, pero me decidí por el proyecto de Ecuador», dice Ana. Allí trabajó en una asociación que ayuda a las mujeres maltratadas, junto con otras tres chicas y un chico españoles. «Es una sociedad muy machista y los malos tratos son frecuentes, pero no se ven tantos asesinatos como aquí», afirma Ana, que acaba de llegar de Ecuador. Laura Vargas quería, a sus 22 años y recién licenciada en Traducción e Interpretación, viajar de forma diferente. Aterrizó en Guanabacoa, un pueblo a 10 km de La Habana, Cuba, para pintar un centro de salud. «Trabajábamos al ritmo cubano, con muchos descansos. Empezamos con una semana de retraso porque habían retenido los materiales, aunque antes estuvimos arrglando los jardines de una maternidad», recuerda Laura. «Comíamos todos los días lo mismo, arroz y frijoles, y aunque hubo quien protestó, comíamos mejor que los cubamos». Laura se quedó encantada con Cuba, aunque el año que viene prefiere ir a otro país «donde pueda estar más con la gente».