EL CRISOL | O |
27 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LO PASAN mal los extranjeros cuando visitan la zona. Van con sus banderas: Holanda, Francia, Italia, muchas veces pegadas en las bicicletas. Es como si ya quisieran dejar claro desde un principio que hablarles en castellano o gallego no va a servir para nada. Pero se adaptan y muy bien. A un «bos días» responden con un «buenos días» con acento francés o inglés. Después llega el problema: un diálogo en donde ninguno de los interlocutores entiende el idioma del otro. Y eso que los peregrinos que se acercan desde otros países suelen hablar bastante bien el inglés, lo que pasa es que esto contrasta con la zona, en donde sólo preguntándole a los más jóvenes en la lengua de Shakespeare o a contadas excepciones obtendrán una respuesta. Y eso es uno de los grandes caballos de batalla que debe superar la zona, que se encuentra en el tramo final de la Vía da Prata hacia Compostela. Las señas suelen dar resultado. Esas sí que son internacionales. Señalar un plato de comida, una botella,.... Pero así no se puede competir con otros puntos, caso de la costa mediterránea, en donde en todos los hoteles no hay problema hables con ellos en inglés, francés, alemán o incluso ruso.