Agolada tuvo los mayores desajustes al haber una media de un bebé por cada nueve muertes El saldo vegetativo es negativo en los nueve municipios de las tres comarcas desde 1998
21 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?as comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes no consiguen salir del fuerte desequilibrio en cuanto a la proporción entre nacimientos y defunciones, a favor de los segundos desde hace años. Por cada niño que nació en el 2003 se produjeron dos fallecimientos. Estos datos son una de las claves del descenso poblacional que registra la zona, ya que está muy lejos de lograr el relevo generacional. La situación difiere entre las localidades. El mayor desequilibrio lo vivió el año pasado Agolada, en donde por cada bebé nacido se produjeron casi una media de diez defunciones, según los datos del Instituto Galego de Estatística (IGE). En este particular ránking negativo le siguen Forcarei y Cerdedo donde los fallecimientos cuadriplican los nacimientos. En Vila de Cruces y Rodeiro la proporción es de un niño por cada tres muertes; mientras que en Silleda y Dozón es un bebé por cada dos personas que pierden la vida. Las únicas que salvan un poco las estadísticas son las dos localidades cabeceras de comarca, Lalín y A Estrada, porque en ninguna de ellas los fallecidos duplican a los nacidos, a pesar de superarlos ampliamente. Desde el año 1998, ninguna localidad de las comarcas ha tenido un saldo vegetativo positivo. Eso sí, el año pasado crecieron un poco los registros de nacimientos al alcanzar los 446, por los 431 registrados en el 2002 y los 432, del 2001. Los fallecidos también aumentaron y sumaron un total de 957.