Ante la mayor catástrofe sanitaria

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral PONTEVEDRA

DEZA

RAMÓN LEIRO

Análisis | Efectos del incendio de Alba, que destruyó medio millón de historiales clínicos La pérdida del archivo tiene una repercusión directa en asuntos como la asistencia diaria, las listas de espera, la investigación, la docencia o los informes periciales

05 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?l pasado 19 de mayo se incendió la nave en la que el Sergas, a través de una empresa privada, almacenaba las historias clínicas del Complejo Hospitalario de Pontevedra (Chop), que atiende a una población de más de doscientas mil personas. ¿Cuáles son las consecuencias? 1 ¿Qué se perdió? El Sergas ha reconocido que desaparecieron medio millón de historias clínicas, de las que trescientas mil eran activas. El resto pertenecían a personas fallecidas o que ya no residen en la zona sanitaria. Además, también se perdió todo el material sanitario almacenado para el presente el año. Las historias clínicas no se pueden valorar económicamente -entre otras osas ardieron más de cien años de historia documental del Hospital Provincial-, pero el material quemado sí: unos 630.000 euros, según el gerente del Complejo, Javier Cobas. ¿Qué se conserva del archivo? En papel, apenas diez mil historias, las de pacientes que tenían consulta en los días inmediatamente posteriores al incendio. Además, hay datos informatizados. Básicamente, informes de alta y radiodiagnósticos de diversas pruebas diagnósticas y terapéuticas, como endoscopias, de laboratorio, neurofisiológicas, de cardiología y de anatomía patológica. Buena parte de los médicos afirman que no son suficientes, aunque el Sergas sostiene que sí. 3 ¿Se trata de una catástrofe sanitaria? Sin duda. Aunque se quieran minimizar las consecuencias, no existen precedentes, salvo en casos de guerra, de que un hospital pierda todo su archivo. Los efectos de la destrucción de las historias tienen múltiples ramificaciones, como se verá a continuación. ¿Como afecta a la asistencia sanitaria diaria? Los pacientes se van a encontrar con que son perfectos desconocidos para sus médicos. Aunque alguien lleve acudiendo al mismo facultativo varios años, éste, que ve a un centenar de pacientes dada semana, no puede tener en su cabeza todos los datos de su patología. Con el incendio, los médicos han perdido las «sensaciones», esas anotaciones a mano que incluían en las historias clínicas y que eran de gran ayuda. Por ejemplo, en ningún lugar consta ahora qué medicación tomaba el 80% de los usuarios. De la evolución clínica de los pacientes no queda ni un sólo dato registrado. Además, las consultas se están ralentizando muchísmo al tener que rehistoriar a los pacientes. Otro efecto inmediato es que las pruebas preoperatorias y los consentimientos informados para intervenciones se han perdido. Según el PSOE, hay anestesistas que han devuelto a pacientes al no constar su historial. Todo esto se traducirá en perjuicios para las listas de espera en las consultas externas y en cirugía. ¿Y la investigación? Es posible que tarden muchos años en poder realizarse, por ejemplo, estudios epidemiológicos del área de Pontevedra, ya que no existe archivo con que comparar los nuevos datos. Las investigaciones en marcha pueden no resentirse tanto porque la mayoría de los servicios archivan separadamente la documentación referente a nuevos proyectos. En cualquier caso, Cobas ha pedido un informe a un comité interno de investigadores. ? ¿Seguirá la docencia? De momento es una incógnita. Aunque el Chop acaba de recibir una nueva remesa de residentes de primer año, está previsto que el Ministerio de Educación envíe este mismo mes a un comité evaluador. En principio, disponer de un buen archivo es condición indispensable para tener planes docentes, pero parece que se tratará el caso de Pontevedra de manera especial, por las condiciones en que desaparecieron las historias. ¿Qué otras consecuencias tiene el incendio? Por ejemplo, desde el punto de vista judicial es posible que se hayan perdido informes periciales, documentación sobre enfermedades laborales y datos diversos que también tienen una alta importancia. ¿Son los usuarios conscientes de la gravedad de la situación? La sensación es que no. Los mensajes lanzados desde la Administración y, sobre todo, el hecho de que el colectivo médico no haya salido abiertamente a hablar de las consecuencias de la catástrofe -cosa que sí hacen los facultativos en privado, pidiendo que sus nombres no aparezcan- ha hecho que los usuarios todavía no hayan tomado consciencia de las dimensiones de la catástrofe. Pasado el momento de sensibilización con el problema, que se está dando ahora, el usuario se dará cuenta de que ya no existe para la sanidad cuando dentro de unos meses acuda a la consulta y se encuentre con que no tiene historia clínica.